Receta única contra la falsificación.
Lunes, 7 / abril , 2008La variedad de recetas médicas privadas y el acceso a las nuevas tecnologías hace que resulte muy fácil falsificarlas.
Las hay de todas las formas, tamaños y colores posibles. Se han visto incluso improvisadas recetas médicas privadas en hojas de blocs de anotaciones. Esta heterogeneidad y la falta de un documento oficial estándar facilitan las falsificaciones. Además, actualmente, con el acceso a las nuevas tecnologías, es fácil escanear una receta para hacerla pasar por verdadera en las farmacias.
Es el caso de un hombre detenido hace dos semanas en Oropesa de Mar (Castellón), acusado de falsificar más de 40 recetas para conseguir tranquilizantes. Según informó la Guardia Civil, el detenido presentaba en las farmacias recetas falsificadas que había impreso, donde constaban sus datos como paciente, los medicamentos a suministrar y los datos de un neurólogo de Orense que desconocía lo que estaba sucediendo.
Aparte de la falsificación de recetas privadas, otro fraude (ya delito) se produce con el robo de talonarios de recetas públicas en centros de salud. Recientemente, fueron detenidos dos hombres en Badalona por sustraer y falsificado 58 recetas de un centro sanitario, a las que añadían una firma falsa para obtener anabolizantes y tranquilizantes en farmacias.
Diversos factores despiertan las sospechas del farmacéutico, entre ellos, el aspecto de la persona que demanda el medicamento, la letra que consta en las recetas, las faltas de ortografía al escribir el fármaco o el mal estado en que se presenta el documento, según explica Cecilio Venegas, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Badajoz.
Otro elemento de alerta es el tipo de medicamento que se requiere, que suelen ser psicótropos. Muy reveladores son los datos recogidos por el Observatorio de Medicamentos de Abuso del COF de Barcelona, que indican que el 22 por ciento de los fármacos para ser utilizados con un fin lúdico se obtiene a través de recetas falsificadas, tal y como afirma su director, Rafael Borràs.
Aparte de la incertidumbre que produce el hecho de no saber si la receta presentada es válida, los farmacéuticos no saben cómo reaccionar ante una sospecha. “Hay que tener claro que no somos policías, sino farmacéuticos”, subraya Venegas, para quien la función de estos profesionales debe limitarse a comunicarlo a su colegio profesional, sin pretender realizar un seguimiento al presunto defraudador.
A este respecto, Borràs también considera positivo que se comunique a las farmacias vecinas, y señala que no hay que dispensar el medicamento, aunque reconoce que no es fácil y que puede comportar conflictos con el usuario.
La solución al problema está la aprobación del RD de Receta Médica que prepara el Ministerio de Sanidad, aunque, según Mario Mingo, portavoz de Sanidad del PP en el Congreso, hace tiempo que la regulación de la receta debería haberse hecho, precisamente, para dotar de seguridad al sistema.
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