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agosto, 2010

...navegando por archivos mensuales

 

Quemaduras domésticas.

Jueves, 5 / agosto , 2010

Las quemaduras son lesiones de los tejidos que resultan del contacto directo con llamas, líquidos, gases o superficies calientes, cáusticos químicos, electricidad o radiación. Según explica el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, ante un paciente con una quemadura se deben evaluar una serie de factores que determinarán la gravedad del cuadro y por tanto su tratamiento. La piel es la más frecuentemente dañada, lo cual compromete su función como barrera a las lesionesy las infecciones, así como órgano regulador de la temperatura corporal. Ante un paciente quemado se deben evaluar una serie de factores que determinarán la gravedad del cuadro y por tanto su tratamiento.

La quemadura supone la destrucción de las células de la zona afectada. La pérdida de queratina y lípidos, que actúan como barrera frente a la evaporación, favorece la pérdida de agua y con ello la pérdida de calor corporal. Por otra parte, al perderse la integridad de la piel, se facilita la posibilidad de infecciones.

La acción directa del calor favorece la liberación en los vasos de sustancias vasoactivas (histamina, prostaglandinas), que incrementan la permeabilidad vascular, dando lugar a calor local, rubefacción y edema. Esta situación puede provocar el desprendimiento de la epidermis y la formación de ampollas. El tejido muerto se desprenderá y será sustituido por tejido nuevo.

Cuando se trata de quemaduras muy superficiales, los elementos residuales de la dermis regeneran la piel rápidamente, no quedando secuelas ni cicatrices permanentes.

En los casos más graves, se produce el cese del flujo sanguíneo en el área quemada, debido a la formación de coágulos que bloquean los capilares. En este caso, puede suponer la pérdida de los mecanismos de defensa de la zona, por incapacidad para acceder los glóbulos blancos y los antibióticos administrados por una vía sistémica. También se dificulta significativamente la restauración de los tejidos dañados.

Importancia por grados .

Primer grado: a fectación exclusiva de la epidermis. Hay eritema (enrojecimiento) y dolor, aunque no se llegan a formar ampollas. Curan completamente, sin dejar cicatrices, en tres o cuatro días.

Segundo grado: a demás de la epidermis, afectan a una parte de la dermis. Se presentan con eritema, ampollas, exudado, acompañados de dolor intenso. Según la profundidad de la lesión, la curación tarda en producirse hasta tres semanas, en unos casos sin dejar cicatrices pero en otros pueden dejar una cicatriz permanente.

Tercer grado: hay una afectación de todas las capas de la piel. Las lesiones presentan un aspecto coriáceo, de color blanquecino. No hay ampollas y, en muchos casos, ni siquiera hay dolor, como consecuencia de la destrucción de las terminaciones nerviosas de la piel en la zona. Frecuentemente se requieren varios meses para su curación.

Cuarto grado: afectan a todas las capas de la piel y además a una parte de los tejidos subcutáneos. Tienen un aspecto blanquecino y seco, y generalmente no son dolorosas. Tardan varios meses en curar y suelen requerir injertos de piel.

Los objetivos básicos del tratamiento de las quemaduras son los siguientes:

•Reducir el dolor.

•Proteger el área afectada del aire.

•Prevenir la deshidratación de la piel.

•Su ministrar un entorno adecuado para la regeneración de la piel.

•Prevenir la infección.

•En principio las quemaduras leves no requieren administración de antibacterianos, ya sea tópica o sistémicamente.

Si se trata de quemaduras superficiales de segundo grado, se debe lavar con agua y jabón suave la zona afectada. Limpiar con un antiséptico y aplicar un apósito estéril. El dolor puede tratarse analgésicos convencionales.

En términos generales, los únicos casos susceptibles de tratamiento en la oficina de farmacia serán los más leves, las quemaduras de primer grado o las de segundo grado superficial, en adultos sanos y siempre que no presenten un área extensa o se localicen en áreas críticas.

No lo olvides: pregunta siempre a tu farmacéutico. Él te informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerda que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.

ROPA SOLAR: dará que hablar.

Jueves, 5 / agosto , 2010

¿Sabías que la prenda de vestir que disfruta de un mayor índice de protección solar es el vaquero Levi´s 501? ¿y que una camiseta de algodón sólo ofrece un factor 15 de protección? Por si acaso, ve familiarizándote con las siglas UPF. Las nuevas estrategias de fotoprotección apuntan al empleo de la ropa solar como eje de las campañas del siglo XXI.

Del mismo modo que las siglas SPF se utilizan para valorar el rango de fotoprotección de una crema, en el caso de la ropa se utilizan las siglas UPF. Según explica el doctor Julián Sánchez Conejo-Mir, Jefe de Servicio del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y Presidente de Honor de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), “no hace falta llevar un fotoprotector para ir bien protegido durante todo el verano”. De hecho, el 39% de los usuarios de cremas antisolares sufren quemaduras solares por un mal uso (algo muy habitual, según Conejo-Mir), y muchas personas no las utilizan debido a problemas de alergia (más del 50% de los fotoprotectores tópicos contienen Octyl methoxycinnamato y butyl methoxydibenzoylmethano, sustancias que pueden provocar alergias en la piel).

Ello ha llevado, según este experto, a la búsqueda actual de estrategias nuevas en fotoprotección solar, que buscan fórmulas más allá de las cremas de uso tópico. Estas estrategias van desde los cambios en los hábitos horarios de exposición al sol a las recomendaciones del uso adecuado de ropa, gafas de sol, sombrillas y aprovechamiento de las sombras de árboles. Así, el mensaje de “use ropa adecuada” parece que será el protagonista de casi todas las campañas venideras del siglo XXI.

Tanto es así que desde 1996 existe en Australia y Nueva Zelanda una homologación para ropa antisolar, según su normativa AS/NZS 4399, así como para gafas de sol (AS1067) (el incremento de la cifra de cataratas en personas jóvenes es alarmante, siendo el factor más importante para su desarrollo la radiación UV). Y en estos países, así como en Estados Unidos, ya es obligatorio que las etiquetas de las prendas de vestir lleven información sobre su UPF, algo que se prevé que en Europa comience a verse a partir del próximo año.

La ropa más adecuada.

Según explica el doctor Conejo-Mir, existen múltiples estudios para analizar cuál es la ropa más adecuada, dependiendo de la eficacia de su porosidad, peso, espesor y color. Curiosamente, la prenda de mayor índice de protección solar es el vaquero Levi´s 501. Por el contrario, un tercio de las camisetas de algodón de verano protegen menos que una crema antisolar de factor 15, y si están húmedas o mojadas, aún menos. Sin embargo, según el experto, la población no es consciente de que la ropa no es una barrera que filtre cualquier radicación del exterior. “Por poner algún ejemplo, unas medias de nylon equivalen a un SPF 2, y una camiseta de algodón equivaldría a un SPF 15”, afirma. “Asimismo”, prosigue, “el tono de la ropa también es fundamental, ya que los colores oscuros filtran mejor el sol (hasta un 30%), mientras que los más claros filtrarían entre un 5 y un 12%. La ropa húmeda también pierde poder de filtración y se sabe que las prendas más viejas también protegen menos. La lana y el poliéster son las prendas con mayor índice UPF, mientras que por otro lado, la seda, el algodón y los acrílicos, son las de menor UPF”.

Protección solar en la lavadora.

Según Conejo-Mir, durante el Congreso Mundial de Cáncer Cutáneo, celebrado en Zurich en 2001, el laboratorio CIBA presentó un producto químico que añadido al detergente elevaba el índice de protección solar de la ropa. En Estados Unidos su uso ya es muy habitual, y los americanos, lavado tras lavado aumentan el índice de protección de sus prendas de ropa. En España, este segmento del mercado no ha llegado a cuajar… de momento.

Falsa protección.

-    No te confíes: paseando por la orilla del mar, con camiseta, sombrero y gafas de sol, te puedes quemar. El agua refleja, e incrementa, los rayos solares, que inciden directamente sobre tu rostro. En caso de que pasees por la arena, ésta también refleja un 30% de las radiaciones que inciden sobre ella.

-    Dentro del agua, y hasta un metro por debajo, se reciben el 100% de las radiaciones solares.

-    Los cristales de los coches tampoco cumplen con ninguna función barrera. Por un cristal convencional pasan el 60% de las radiaciones solares. En el caso de los cristales tintados, se puede obtener el equivalente a un SPF 70.

-    El césped, y más si está húmedo, es un gran reflectante, que devuelve directamente sobre tu piel el 20% de las radiaciones.

Y EN UN FUTURO…

La fotoprotección biológica ya es casi una realidad. Se trata de una vía de fotoprotección que no combate el sol ni bloquea sus rayos, sino que evita el efecto cancerígeno que la radiación posee. La clave está en la endonucleasa 4, una enzima altamente protectora.

MSH son unas siglas que también se escucharán con asiduidad. Se trata de una hormona estimulante de los melanocitos que se tomará por vía oral y protegerá desde el interior.

También observaremos en las playas, personas con tejidos transparentes, tratados artificialmente mediante absorbentes de UV gracias a la incorporación de nuevas moléculas, resinas y blanqueadores fluorescentes.

Dieta para el Parkinson.

Jueves, 5 / agosto , 2010

Las alteraciones motoras y psíquicas que provoca el Parkinson, entre ellas la disfagia, el estreñimiento y la depresión que acarrea la falta de autonomía, traen consigo tanto la dificultad para alimentarse como la pérdida del apetito. De ahí que sea tan importante analizar las implicaciones de una dieta acorde a cada estado evolutivo así como las posibles interacciones de los alimentos con la terapia.

Según un artículo aparecido en Diario Médico, hasta la fecha sólo el consumo de café, té negro y vitamina E han demostrado tener cierto efecto preventivo sobre el riesgo de contraer Parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en España, con una prevalencia nacional de 20 diagnósticos nuevos por cada 100.000 habitantes al año. Su causa se desconoce. Y es que al igual que sucede con el Alzheimer existe cierto porcentaje de afectados que padecen una forma hereditaria; sin embargo, la mayoría de los casos son fruto de la interacción entre la genética y los factores ambientales todavía por descubrir. Esto no ha impedido a la epidemiología tratar de establecer conexiones entre los hábitos dietéticos y el posible desarrollo de la enfermedad.

Tal y como reza este artículo, son muchas las investigaciones que se han realizado a este respecto. Se ha dicho, entre otras cosas, que el consumo de productos lácteos en varones acarrea un mayor peligro. El curry salió a colación en algún estudio pero nunca más se supo, y lo mismo sucede con las grasas saturadas. Así lo han explicado Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Parkinson de la Policlínica de San Sebastián, que ha participado en el primero de los debates sobre Nutrición y Enfermedades Neurodegenerativas celebrado por Diario Médico, con el patrocinio del Instituto Tomás Pascual, junto a Francisco Grandas, neurólogo del Hospital madrileño Gregorio Marañón, y María José Catalán, neuróloga del Hospital Clínico San Carlos, también en Madrid.

En qué consiste la enfermedad.

La Enfermedad de Parkinson es una patología del sistema nervioso. Afecta a la zona del cerebro encargada del control y coordinación del movimiento del tono muscular y de la postura. En esta zona del cerebro, llamada sustancia negra, existe un componente químico, la dopamina. La presencia de dopamina es esencial para la regulación de los movimientos, es decir, para que los movimientos se realicen de una forma efectiva y armónica. En la Enfermedad de Parkinson, se produce una degeneración de la sustancia negra, cuya consecuencia es la disminución de la dopamina. Es por ello que las principales manifestaciones de la enfermedad expresan un control deficiente de los movimientos: temblor, lentitud, rigidez y alteraciones de la postura y de la marcha. Constituye una de las causas más comunes de incapacidad en las personas mayores, aunque cada vez afecta a personas más jóvenes, incluso a menores de 40 años.

Los síntomas más comunes son: temblor (más evidente cuando se está en reposo, lento y rítmico y no se presenta en todos los casos), ralentización del movimiento o bradicinesia (falta de expresión en la cara, escritura lenta y de trazos pequeños, que se da tanto en los movimientos automáticos, como deglutir, parpadear, etc., como en los voluntarios), rigidez muscular (resistencia a mover pasivamente las extremidades), anomalías posturales (inclinación de la cabeza y el tronco hacia delante, tendencia a mantener los codos y rodillas encogidos), anomalías al andar (marcha lenta, levantando poco los pies del suelo, pasos cortos y rápidos, episodios de bloqueo, aumento brusco del ritmo de la marcha), trastornos del equilibrio (se pueden manifestar en un estadio avanzado de la enfermedad), estreñimiento, insomnio, alteración de la visión, etc. La terapia actual reduce al máximo sus síntomas y combina fármacos, pautas dietéticas, fisioterapia, logopedia, atención psicológica y en casos seleccionados, cirugía.

Qué debe tener en cuenta la dieta.

Tal y como recoge Gurutz Linazasoro en su libro No te comas el coco. Comida cerebrosaludable, publicado hace unos años junto al prestigioso cocinero Martín Berasategui a beneficio de la Asociación de Parkinson Guipúzcoa (Aspargui), la dieta debe tener en cuenta el tratamiento farmacológico, el estreñimiento frecuente, y las dificultades que presentan los pacientes para comer y deglutir. Teniendo en cuenta que las necesidades nutricionales de cada individuo varían según las circunstancias fisiológicas, psicosociales y patológicas de cada momento, así también su alimentación debe adaptarse a cada momento. Unos hábitos alimenticios saludables repercuten favorablemente en nuestra vida, pero no sólo en el momento actual, sino también a largo plazo y ayudan a tener un «envejecimiento cerebral exitoso». El cerebro no es una excepción en estos casos, y una buena alimentación puede ser una medida que ayude a prevenir o retardar la aparición de dolencias neurodegerativas asociadas normalmente a la edad, como el parkinson, el Alzheimer, la pérdida de la memoria, etc.

La edad perfecta para comenzar a adquirir ciertos hábitos de alimentación saludable es la infancia. “De hecho los niños, uno de nuestros públicos objetivos en esta obra, han de acostumbrarse a desayunar bien, comer verdura, cinco piezas de fruta al día y no abusar de la bollería industrial”, explica el doctor Linazasoro. En el caso de las personas que padecen alguna enfermedad neurológica crónica, “resulta decisivo adaptar la alimentación a sus necesidades, teniendo en cuenta sus hábitos, su nivel de autonomía y su calidad de vida”, explica el doctor Linazasoro.

Enseñar a comer bien: fundamental.

Los problemas motores de coordinación característicos del Parkinson, junto con la característica rigidez y las temidas discinesias, limitan ciertas actividades funcionales, entre las que se haya la deglución o la habilidad para comer de forma independiente. Así, esta enfermedad es mucho más que una alteración muscular, acarreando, por ejemplo, un importante desgaste a nivel anímico que puede redundar en cuadros de anorexia, desnutrición y malnutrición. “Muchos pacientes -advierte el doctor Grandas- pierden la atracción que sentían hacia la comida”. La sensación de recompensa se esfuma y “la comida pasa a un segundo o tercer plano en el tratamiento del Parkinson, cuando está más que demostrado que su papel es determinante para surtir de energía al organismo”, añade Linazasoro. Así pues, ¿qué puede hacerse al respecto?

1.    La flexibilidad de horarios es un consejo habitual. “Permitir que el enfermo coma cuando realmente pueda comer, adaptándose a sus horarios, es necesario”, según Grandas.

2.    Del mismo modo, “la supervisión del menú y procurarle alimentos de fácil masticación son medidas sencillas que pueden mejorar la calidad de vida”, agrega Catalán. En este punto incide sobre la paradoja que representa en esta enfermedad típicamente enlentecedora el hecho de “con frecuencia los pacientes se aceleren a la hora de comer, incurriendo en un mayor número de atragantamientos y una mayor frustración”.

3.    Para evitarlo, tanto Catalán como sus colegas recomiendan comer despacio y en pequeñas cantidades, sentarse en una postura correcta y utilizar cubiertos fáciles de sostener. Según la experta, “instruir al paciente en el arte de comer bien debe erigirse como pilar básico”.

La dieta mediterránea: la más cerebrosaludable.

“Una dieta prudente, como la mediterránea, tiende a considerarse positiva; en cambio, es difícil hablar del valor individual de un alimento por separado”, señala Linazasoro. A título anecdótico la triada de expertos coincide en que las dietas hipocalóricas son beneficiosas para la neurogénesis, pero “hay que saber dónde pisamos para no caer en problemas de pérdida de peso, agravados por la inhibición del apetito que pueden causar la depresión o la propia medicación, la ausencia de sentido gustativo o las simples dificultades para ejercitar el movimiento que lleva la cuchara de la mano a la boca”, matiza Grandas.

De cualquier manera, el consejo más importante para conseguir un envejecimiento saludable, según los autores de este libro, se resume en cuatro palabras: “seguir la dieta mediterránea”. Ésta consiste básicamente en consumir frutas, verduras, legumbres, pescados y aceite de oliva. Los autores destacan que “cada día existen más evidencias del efecto positivo de estos alimentos, la mayoría de ellos ricos en omega-3”. Los antioxidantes (que se encuentran, por ejemplo, en las nueces) también resultan muy beneficiosos para luchar contra el envejecimiento. Pero es igualmente importante  beber entre ocho y diez vasos de agua diarios (entre 1,5 y 2,5 litros).

“Simplemente se debe buscar un equilibrio y tener mucho sentido común: tener una dieta saludable y no ingerir -en la medida de lo posible- alimentos ricos en calorías”, añade el doctor Linazasoro. De ahí que los autores resalten que “comer bien resulta una mezcla entre inteligencia y placer”.

El papel de las vitaminas y los antioxidantes.

En el libro, Linazasoro aseguraba que se había comprobado que la ingestión de vitaminas B6, B12 y ácido fólico no tenía ninguna repercusión sobre el riesgo de contraer parkinson. Tampoco la vitamina C ni los carotenoides de las zanahorias y otros productos hortofrutícolas frescos. Por otra parte, aunque la influencia de los ácidos omega-3 no está del todo clara, hay pruebas experimentales que les otorgan un papel protector debido a sus propiedades antioxidantes”. Podría pensarse así que los suplementos vitamínicos antioxiodantes son de ayuda; sin embargo, su eficacia no está demostrada.

La levodopa y los alimentos.

Otro aspecto que ha dado que hablar, según Linazasoro, es el de la concentración de levodopa en determinados alimentos. Es el caso de las habas, concretamente de las vainas. “Contienen esta sustancia, pero habría que tomarse sacos para sustituir a la pastilla”, indica al respecto. “Pero hay una cuestión todavía más importante -interviene Catalán-, y no es otra que la de la relación de este fármaco puntero dentro del arsenal dispuesto para tratar la enfermedad, con las proteínas”. Antes de tornarse en dopamina la levodopa se sube al mismo autobús que las proteínas para llegar al cerebro. Esto significa que no se absorbe en el estómago sino en el intestino, por lo que, de acuerdo con Linazasoro, “si el paciente toma la levodopa junto con alimentos ricos en proteínas, éstas compiten con la levodopa para atravesar el intestino y el resultado es una importante pérdida de ésta”. Otro factor limitante de su absorción es el estreñimiento, que afecta al 90 por ciento de los afectados por Parkinson y puede combatirse con una intensificación del consumo de agua, fibra, verduras y fruta.

Esto hace que, aunque en fases avanzadas sí pueda administrarse la levodopa después de comer, cuando se presupone que existe más tolerancia, en etapas avanzadas convenga tomarla media hora antes, así como dejar las proteínas para la cena, en lo que se conoce como “una redistribución proteica, que pasa por asumir una dieta baja en proteínas en los periodos del día que deseemos disfrutar de mayor movilidad”, apunta la doctora María José Catalán, del Hospital Clínico San Carlos.

Botiquín de verano en versión natural.

Jueves, 5 / agosto , 2010

Las subidas de temperatura provocan leves alteraciones que no debemos descuidar como problemas intestinales, irritación ocular, sequedad de la piel, pequeñas heridas debido a mayor actividad deportiva, picaduras de insectos…

Existen muchos remedios naturales que bajo el consejo de un médico o farmacéutico nos pueden ayudar a aliviar o curar estos leves problemas de salud. Éstos son algunos de los indispensables en nuestro botiquín de verano:

Para las indigestiones: es muy eficaz un complemento alimentario que contenga enzimas digestivas y fibras muy útiles a la hora de evitar problemas estomacales.

Para la diarrea: los expertos recomiendan un complemento alimentario que contenga probióticos para volver al equilibrio de nuestra flora intestinal, alterada por alguna infección provocada por virus, bacterias parásitos a algún alimento en mal estado. Para la sequedad de la piel debido al sol: cremas, lociones  que contengan aloe vera, o caléndula son indispensables para hidratar y restaurar nuestra piel en esta época estival. También tomar un complemento alimentario con betacaroteno y vitaminas antioxidantes pueden ayudar a proteger nuestra piel.

En caso de pequeños golpes y hematomas debidos al aumento de las diferentes actividades al aire libre: es muy útil el gel de árnica, cuyas propiedades antiinflamatorias y analgésicas lo hacen indispensable en nuestro botiquín de verano.

Para los mareos del viajero: el medicamento homeopático Cocculus Indicus es muy efectivo. Además pueden tomarlo también los niños y las embarazadas. El farmacéutico nos dirá la dosis y modo de empleo. También el jengibre es una planta que puede ayudar a eliminar estos mareos.

Para la irritación ocular: los ojos se sienten más dañados debido al sol, piscinas, mar produciendo irritación, lagrimeo, inflamación… En estos casos on indispensables colirios que contengan manzanilla y euphrasia. Si además tiene unos ojos especialmente sensibles puede tomar un complemento alimentario que contenga luteína, carotenoides y/o vitamina C.

Picaduras mosquitos: en estos casos pueden emplearse aceites esenciales en difusión atmosférica o sobre la ropa como la Citronela, (hay de varios tipos)  y Lemongras. También el geranio tropical del género Pelargonium, Vetiver, Pachuli, Árbol del Te (Tea Tree), etc. Además, la ingesta de vitaminas del grupo B a pequeñas dosis repetidas puede dar resultados. No está científicamente probado que la vitamina B1,  o el complejo B, sean eficaces como repelentes de mosquitos, aunque muchas personas lo emplean. En cuanto a la toma del producto homeopático Ledum palustre 5CH, se ha empleado a titulo preventivo, tomando 5 gránulos cada 12 horas, aunque su papel homeopático es más curativo que preventivo.

Aumenta el cáncer de piel.

Lunes, 2 / agosto , 2010

Según los expertos, el problema no es la exposición regular al sol, que es “buena” y que previene la osteoporosis, entre otro tipo de enfermedades, debido a las vitaminas que la piel absorbe a través de los rayos del sol, sino los ‘baños de sol’ tomados de manera “irracional” para conseguir un mejor bronceado

La moda de exponerse al sol de forma “exagerada” y “episódica” en verano ha aumentado en los últimos treinta años la incidencia del melanoma avanzado, el tipo de cáncer de piel más mortífero, un 237 por ciento, según han advertido varios expertos con motivo de la celebración del 46 Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) en Chicago (EE.UU).

Así, el presidente del Grupo de Estudio del Melanoma Español, Salvador Martín Algarra, subrayó que la incidencia de esta enfermedad, responsable de cerca del 80 por ciento de las muertes por cáncer de piel, “está aumentando mucho” en Europa, Estados Unidos y Australia debido a este tipo de exposiciones al sol “episódicas e intensas”. “Antes nuestros padres estaban más expuestos al sol, pero crónicamente, y luego no hacían estas exposiciones ridículas de dos semanas”, insistió.

El problema no es la exposición regular al sol, que es “buena” y que previene la osteoporosis, entre otro tipo de enfermedades, debido a las vitaminas que la piel absorbe a través de los rayos del sol, sino los ‘baños de sol’ tomados de manera “irracional” para conseguir un mejor bronceado, según señaló el médico. “Hay una aumento de incidencia clarísimo relacionado con comportamientos irracionales”, apuntó.

En este sentido, los expertos consideran que una de las principales causas de la proliferación de cáncer de piel en occidente es el “glamour” que rodea a lo moreno como sinónimo de “belleza”. Esta mentalidad impulsa a muchos hombres y mujeres a tumbarse al sol durante “ocho horas un día en verano y luego a pasar cuarenta días sin que les dé el sol porque no salen de la oficina”, señaló Martín Algarra, quien aseguró que “los noruegos y los suecos que vienen a tomar el sol a España cada verano y se exponen ‘vuelta y vuelta’ tienen mucho más riesgo”.

Hasta tal punto ha aumentado los casos de este tipo de cáncer, que mientras que la mortalidad en el resto de cánceres ha disminuido en general un 17 por ciento entre 1995 y 2005, las muertes por melanoma se han incrementado un 32 por ciento, de acuerdo a datos aportados en ASCO por el doctor Axel Hauschild, del departamento de Dermatología de la Universidad de Kiel, en Alemania.

Este experto señaló que, si bien es cierto que la genética está más “directamente relacionada” con la aparición de un melanoma que la exposición al sol, y por lo tanto, tener antecedentes familiares de esta enfermedad tiene “más peso” en la probabilidad de desarrollar un cáncer de piel de este tipo, por otro lado, “la genética no se puede cambiar”, mientras que los hábitos de exposición al sol sí, por lo que subrayó la importancia de “mantener en primera línea” las campañas en contra de tomar el sol de manera “exagerada”.

Importancia de proteger a los niños.

Además, el presidente del Grupo de Estudio del Melanoma Español subrayó la importancia de evitar especialmente que los niños se expongan al sol sin protección, ya que “la asociación de exposición episódica y exagerada guarda más relación con cáncer cuando es en la infancia que en la vida adulta”. Es decir, es más probable tener un cáncer de piel cuando se es adulto si de niño se ha estado expuesto al sol de esta manera. “Que nuestros hijos se quemen, nos tiene que doler”, afirmó el médico.

Además, el experto aconsejó “incluir el chequeo dermatológico dentro de la rutina higiénica”, para controlar la evolución de los lunares, sobre todo en el caso de personas que tienen muchos lunares o con antecedentes familiares, ya que estas personas tienen “más probabilidad” de desarrollar melanoma, señaló Hauschild.

La única forma de detectar un melanoma es mediante una biopsia, extirpando el lunar sospechoso o parte del mismo. Sin embargo, los primeros signos del melanoma pueden observarse a simple vista y consisten en lunares asimétricos, borde irregular, con color variable, con diámetro de más de seis milímetros y con una evolución de la forma, el borde, el color o el tamaño.

Cada año se diagnostican en Europa 62.000 casos de melanoma avanzando, o lo que es lo mismo con metástasis en otras partes del cuerpo. Es el octavo tipo de cáncer más diagnosticado en mujeres y el decimoséptimo más común en hombres en el continente. Además, la incidencia de este tipo de enfermedad es la que más crece en hombre y la segunda que más está aumentando en mujeres.

Dificultades para dormir.

Lunes, 2 / agosto , 2010

Uno de cada tres pacientes que acude a la consulta del médico de familia por un problema de insomnio sufre un trastorno de salud mental, en la mayor parte de los casos depresión. Así se desprende de un estudio (*1) realizado a 420 pacientes que han pasado por un centro de salud de Cataluña y cuyos resultados se presentan en el marco del 30º Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) que estos días se celebra en la Feria de Valencia.

En opinión de la doctora María Jesús Cerecedo, coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental de semFYC, “se trata de una cifra alarmante que requiere la atención de todos los profesionales implicados en el tratamiento de los trastornos del sueño. Aunque es cierto que suele ser habitual que en los cuadros depresivos nos encontremos con insomnio, no todas las personas que padecen insomnio van a tener necesariamente una depresión. El insomnio es uno de los problemas más frecuentes en nuestra consulta y aunque puede afectar a cualquier persona es más frecuente en mujeres, ancianos y personas que viven solas (separados, divorciados o viudos) ”.

Se estima que en nuestro país el insomnio afecta a un 40% de los adultos, un 10% lo sufre de manera crónica, y su prevalencia aumenta con la edad, llegando a un 45% entre los 65 y 79 años. Está demostrado que las situaciones estresantes, como el cambio de turnos en el trabajo, el consumo de medicamentos y sustancias excitantes, y el tabaco pueden ser la causa o contribuir a que aparezca este trastorno. De hecho, el momento actual que vivimos de desesperanza e incertidumbre económica está pasando factura a los españoles a la hora de conciliar el sueño. “En las consultas de Atención Primaria hemos observado un aumento de los pacientes que acuden con ansiedad y que nos cuentan que tienen problemas para dormir. Lo que está directamente relacionado con los problemas económicos y laborales que ha desencadenado la crisis que actualmente vivimos”, asegura la doctora Cerecedo.

Más frecuente en mujeres.

El estudio ha sido realizado en el centro de salud de Camps Blancs en San Boi de Llobregat, Barcelona, en 420 pacientes, a los que se les realizó el test de Epwort, el más utilizado en las consultas de Atención Primaria. El 78% de los pacientes padecían insomnio, de los que el 52% eran mujeres. El objetivo era determinar la prevalencia de este problema y el consumo de ansiolíticos.

De estos datos se desprende que un 31% de los pacientes con insomnio consume benzodiacepinas. Para la doctora Cerecedo, “tomar estos medicamentos no es malo, siempre que se haga bajo prescripción médica. Los hipnóticos o tranquilizantes han de utilizarse durante periodos cortos, desde unos pocos días hasta dos semanas, con una duración máxima de cuatro, o en momentos puntuales. Sin embargo, hay que dejar claro que el tratamiento farmacológico sólo está indicado cuando otras medidas no son suficientes. Es decir, el primer paso del tratamiento es recomendar una serie de pautas para una correcta higiene del sueño, como por ejemplo, acostarse y levantarse siempre a la misma hora, no ingerir cenas demasiado copiosas, mantener la habitación ventilada y limitar el consumo de bebidas estimulantes al caer la tarde”.

En este sentido, y según este estudio, hasta un 79% de los pacientes con insomnio toman habitualmente bebidas estimulantes. “Aunque parezca mentira, en muchos casos los pacientes desconocen que algunos hábitos diarios son perjudiciales para conciliar el sueño”, asegura esta experta.

Sólo el 38% de los pacientes declaró dormir la siesta y, según la doctora Cerecedo,  “es recomendable echarse unos 20 minutos después de comer, ya que esta pequeña desconexión nos pueda ayudar a estar más activos durante la tarde, pero nunca se recomienda que sea más de una hora. Esto suele ocurrir en las personas mayores, que en ocasiones duermen siestas de varias horas, por lo que al llegar la noche permanecen insomnes”.

La falta de un descanso de calidad puede provocar efectos negativos para la salud como son entre otros el deterioro en la capacidad de atención, en la memoria y en el estado de ánimo e incluso llegar a causar accidentes laborales, domésticos y de tráfico y a reducir de manera significativa el rendimiento laboral. “Las consecuencias de no dormir pueden tener consecuencias en cualquier ámbito de la vida, tanto personal como laboral y en la salud, ya que el sistema inmunitario se ve afectado cuando no existe un descanso adecuado”, concluye esta experta.