El meteorito navideño.
Escrito por JM el 26 - diciembre - 2008Los pocos vecinos que caminaban por las calles o los alrededores de Molina de Segura (Murcia) en la madrugada de la Nochebuena de 1858 presenciaron un espectáculo insólito. Vieron «un magnífico globo de fuego de una brillantez extraordinaria y deslumbradora, que ostentando los colores del arco iris, oscureció la luz de la luna y descendió majestuosamente desde las regiones aéreas». Se trataba de un meteorito, el más grande caído en España hasta ahora, de cuyo impacto se celebra el 150 aniversario. El autor del texto citado fue Rafael Martínez Fortún, propietario del bancal de cebada en el que cayó el aerolito, y que se preocupó de documentar el incidente con fines científicos.
Martínez Fortún recogió los relatos de los testigos y los añadió a su informe, con el fin de «acreditar los fenómenos físicos que se observaron al descender el aerolito», y decidió donar el meteorito a uno de los museos del Reino, «para que estando a disposición de los hombres de ciencia lo estudien con la atención debida».
La reina Isabel II aceptó la donación y remitió el meteorito al Museo Nacional de Ciencias Naturales, de cuya colección sigue formando parte y en el que se exhibe en la actualidad, aunque algunos pequeños trozos fueron entregados al Museo de Historia Natural (Reino Unido) y el Museo Field de Chicago.
El relato de Martínez Fortún ha sido recuperado ahora en un estudio publicado en la revista ‘Astronomy and Geophysics’ por el geólogo planetario Jesús Martínez Frías, del centro de Astrobiología (INTA/CSIC), y Rosario Lunar, catedrática de Cristalografía y mineralogía de la Universidad Complutense.
Según Martínez Frías, la masa del meteorito «rondaría los 144 kilos al caer, pero se dividió en varios fragmentos, y el más grande, de 112,5 kilos, es el que actualmente se muestra en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), en Madrid».
«Globo de fuego».
El informe de Martínez Fortún detalla que el aerolito cayó de sur a norte. Uno de los testigos lo describió como «un globo de fuego brillantísimo y de hermosos colores, que no parecía sino que descendía a la Tierra una de las estrellas del cielo».
El impacto fue tan violento que hizo saltar de la cama a los vecinos de la localidad murciana. «Despertaron muchas personas de las que se hallaban durmiendo, y todas, excepto las que observaron el fenómeno al aire libre, creyeron que era una de esas tormentas tan frecuentes en esta localidad». Algunos residentes describieron el ruido como el de «un cañonazo» que fue seguido por un temblor de tierra «parecido al que ocasiona un terremoto».
Martínez Frías y Lunar definen el ejemplar como una condrita ordinaria, «un meteorito rocoso muy primitivo formado por pequeñas partículas esféricas, denominadas cóndrulos, que proceden de la solidificación de polvo y gas de la nebulosa solar primigenia», de la que nació el Sistema Solar y el propio planeta Tierra.
Curiosamente, el mismo año en el que cayó el aerolito de Molina de Segura, el químico alemán Friedrich Wöhler propuso por primera vez la teoría de que estas rocas extraterrestres podrían ser las portadoras de la vida.
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