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adelgazar

...navegando por la palabra clave

 
 

El cosumo de alcohol provoca obesidad abdominal.

Martes, 24 / enero , 2012

Los resultados del estudio, publicados en el ‘European Journal of Clinical Nutrition’, sugieren que el consumo de alcohol a lo largo de la vida produce adiposidad abdominal con aumento del perímetro de la cintura. Además, en los hombres, provoca obesidad general con aumento del Índice de Masa Corporal (IMC).

La investigación, realizada durante nueve años, recogió una muestra de 258.177 individuos de entre 25 y 70 años, procedentes de Francia, Italia, Grecia, Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido y España.

“Es el único estudio realizado hasta la fecha que analiza el consumo de alcohol en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas y examina el papel de la exposición durante mucho tiempo al alcohol en la obesidad abdominal y general”, ha señalado una de sus autoras, María Dolores Chirlaque, investigadora de la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia.

No obstante, el estudio señala que los mayores incrementos del perímetro de la cintura se observan en consumos altos de alcohol, por lo que no desaconseja un consumo moderado.

“Queda ahora por analizar si el abandono del uso del alcohol, o un consumo bajo de este, revierte la obesidad abdominal y en cuánto tiempo”, ha explicado Chirlaque, otra de las investigadores, que pertenece al Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

La cerveza, más que el vino

En el estudio se analizó también los efectos que tenía la cerveza y el vino en la formación de adiposidad. Así, reveló que la ingesta de la primera bebida fomenta en mayor medida la obesidad abdominal que el consumo de la segunda.

Además, la investigación reveló que los hombres que consumen más cerveza presentan más riesgos (en un 75%) que los de vino (25%). De esta manera, los hombres que consumen más de tres vasos de cerveza incrementan (50%) sus posibilidades de tener obesidad abdominal. Por su parte, las mujeres que beben uno o dos vasos diarios a lo largo de la vida tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar obesidad abdominal que las que no llegan a consumir medio vaso.

Con respecto al vino, las mujeres que toman tres o más vasos tienen más posibilidades (60%) de padecer sobrepeso abdominal que las que no llegan a beber medio vaso. Mientras que, en hombres, este riesgo se sitúa en el 28 por ciento.

Retiran un fármaco para adelgazar.

Sábado, 23 / enero , 2010

«Reductil», uno de los fármacos más utilizados en el tratamiento de la obesidad, ya no se podrá vender en España ni en los países de la Unión Europea a partir del 1 de febrero. La Agencia Europea del Medicamento y el Ministerio de Sanidad español ha pedido que se suspenda la comercialización por los posibles riesgos cardiovasculares asociados. La decisión se ha tomado después de conocer los resultados preliminares de un ensayo clínico con miles de pacientes. El estudio encontró un mayor riesgo de infarto, ictus o parada cardiaca mayor que en los voluntarios que tomaron un placebo.

Estados Unidos, de momento, mantiene la comercialización del fármaco. Ha optado por añadir una advertencia más severa al prospecto, en la que se recomienda no utilizar en personas con antecedentes o problemas cardiovasculares.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, así como la Sociedad para el Estudio de la Obesidad defendieron ayer el fármaco que «se utiliza desde hace diez años con todas las garantías de seguridad y eficacia». Los endocrinos lanzaron un mensaje tranquilizador para las personas que estaban en tratamiento: «El riesgo es remoto», dicen.

Plantas medicinales para perder peso.

Martes, 14 / abril , 2009
Plantas medicinales.

Plantas medicinales.

Uno de cada cuatro españoles tiene previsto perder peso este año y el doce por ciento de ellos recurrirá a las plantas medicinales como método para adelgazar, según una encuesta elaborada por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO).

Los andaluces y catalanes son quienes más recurren a los preparados naturales de dispensación farmacéutica como coadyuvante en el tratamiento para adelgazar.

En este sentido, INFITO y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) han recordado que el 59 por ciento de quienes quieren adelgazar les gustaría que su farmacéutico les asesorara un programa que incluyera la fitoterapia, dieta y ejercicio.

Así lo ha declarado hoy el presidente de SEDCA, Jesús Román, en la presentación de este estudio y del manual “Plantas medicinales para el tratamiento del sobrepeso”, que se distribuirá de forma gratuita entre los profesionales de la salud y en el que se incluyen consejos de nutrición y de ejercicio.

“Hay que descartar las plantas milagrosas”, ha subrayado la profesora de Farmacología de la Universidad Complutense Teresa Ortega, al recordar que para adelgazar la fitoterapia debe ir acompañada de dieta y de la práctica de algún deporte.

Por último, ha recalcado que sólo en las farmacias se pueden encontrar preparados de plantas medicinales bien elaborados, conservados y con prospecto.

Transformar la grasa en energía.

Viernes, 22 / agosto , 2008
Pastillas y capsulas.

Pastillas y capsulas.

Imaginen un fármaco que lograra que gran parte de la grasa ingerida se transformara en energía, en lugar de almacenarse. Y que para ello contara con la ayuda de su propia grasa corporal. Tendríamos entonces un tratamiento eficaz para desterrar la obesidad y reducir un buen número de enfermedades relacionadas con el sobrepeso. Ese medicamento «milagro» aún está lejos de llegar a las farmacias, pero dos grupos de investigación estadounidenses acaban de dar un paso significativo para conseguirlo. En un experimento con ratones han incrementado la producción de un tipo de células (adipocitos marrones) que transforman la grasa en energía y evitan que el organismo la acumule. También han comprobado que estas células de la grasa tan especiales pueden obtenerse a partir del tejido muscular. Los detalles de esta investigación se publican hoy en la revista «Nature».

Aunque muy pocos desean tenerla, la grasa es esencial para mantener el equilibrio energético y ayudar a regular la temperatura del cuerpo. Pero no toda la grasa es igual. El metabolismo cuenta con dos tipos de tejido graso: un tejido adiposo blanco que almacena calorías «extra» y el marrón, una grasa «buena» que quema energía para mantener la temperatura adecuada. Gracias a ella se mantienen calientes los mamíferos que hibernan y los humanos al nacer.

Los adipocitos marrones son numerosos en el recién nacido, pero durante la infancia y la edad adulta estas células se desactivan. Así que el reto para la ciencia es dominar el mecanismo por el que las células de la grasa, al formarse, se convierten en marrones o blancas para poder estimular la presencia de los adipocitos «buenos».

Yu-Hua Tseng, del Centro de Diabetes Joslin, y Bruce Spiegelman, del centro oncológico Dana Farber, se han aproximado a este reto por dos vías. El grupo de Tseng ha identificado a una proteína -BMP7- como el mecanismo que regula la producción de esa grasa marrón. Y ha probado que con su ayuda pueden estimular artificialmente la producción de estas células. El primer paso para diseñar un tratamiento.

En «Nature» cuentan cómo inyectaron la proteína BMP7 a un grupo de ratones, con la ayuda de un adenovirus como vehículo. Los ratones tratados fabricaron más tejido graso bueno; pese a comer igual, engordaban menos que los que no recibieron la terapia. Lo curioso es que esta proteína regula también la formación de células musculares, aunque no otros tipos de grasa. Lo que indica que los dos tipos de adipocitos no poseen un origen común, como se pensaba.

¿Músculo o grasa?

La clave para luchar contra el sobrepeso está también en otra proteína, según el grupo del Dana Farber. Los experimentos de Spiegelman muestran que PRDM16 dirige el desarrollo de estos adipocitos «buenos». Al mismo tiempo,confirman que el músculo y los tejidos adiposos comparten etapas del desarollo. Cuando PRDM16 está presente, las células se convierten en grasa marrón y cuando está ausente se convierten en músculos. Nunca en grasa blanca.

A la luz de estos trabajos, las células musculares y los adipocitos marrones están más relacionadas de lo que se pensaba. Hasta el punto de que las células de «grasa buena» «deberían empezar a considerarse como una célula muscular que ha acumulado grasa», indica la investigadora Barbara Cannon en un comentario que acompaña los artículos.

Esa proximidad es lo que permitió a los investigadores del Dana-Farber crear en el laboratorio nuevos adipocitos marrones a partir del tejido muscular de ratones. Y abrir así nuevas posibilidades de tratamiento. Una de ellas sería desarrollar terapias, con la proteína PRDM16 como diana, para transformar la grasa blanca en marrón. Bastaría con que el 2% de los adipocitos blancos de una persona obesa se convirtieran en marrones para acabar con el problema.

Los científicos también creen que se podrían trasplantar adipocitos «buenos», creados en laboratorio, en las personas con sobrepeso para acelerar la quema de calorías. O, quizá, dirigir a las células musculares para que se transformen en células «quema grasa».

En busca del fármaco perfecto.

En el comentario editorial, Cannon dice que las dos investigaciones nos aproximan a una nueva vía para el tratamiento de la obesidad, teniendo como ayuda a estas células marrones «buenas».

La industria farmacéutica lleva años esforzándose por conseguir nuevas moléculas que permitan combatir la epidemia de obesidad. Aún no se ha encontrado un fármaco antiobesidad perfecto. Tampoco hay dietas mágicas. Como el sobrepeso es un desequilibrio entre la energía ingerida y la quemada, las terapias y dietas suelen centrarse en la ingesta -que se coma menos o se absorba en menor medida-sin reparar en la quema.

Ejercicio en pastillas.

Domingo, 3 / agosto , 2008

Engañar al cuerpo humano para que crea que ha hecho ejercicio y obtenga los beneficios de la actividad física, como quemar grasas y controlar el nivel de azúcar en la sangre, puede ser posible tomando el fármaco Aicar, que se había desarrollado para tratar una enfermedad cardiaca, según una investigación del Instituto Salk de California (EE. UU.) presentada esta semana en la revista científica Cell.

Un segundo fármaco llamado GW1516, aún en fase de desarrollo experimental, se ha mostrado capaz de aumentar la resistencia al esfuerzo y multiplicar los beneficios de la actividad física.

Pero a diferencia del primer fármaco requiere que se haga ejercicio para aportar beneficios.

“Si uno no está en forma y quiere cambiar, tiene que hacer ejercicio. La manera que tenemos los adultos de reprogramar nuestros músculos es entrenando”, ha declarado en un comunicado Ronald Evans, director de la investigación. Lo que ha hecho el equipo de Evans es inducir con fármacos la misma reprogramación del tejido muscular que se consigue con la actividad física. Evans es considerado un líder mundial en esta área de investigación y ya ha ganado el premio Albert Lasker, considerado la antesala del Nobel de Medicina.

Los experimentos presentados en Cell se han realizado con ratones pero, dado que el metabolismo de los ratones y su adaptación a la actividad física está regulado por los mismos genes que el humano, Evans cree que sus resultados pueden ser útiles para mejorar el tratamiento de algunas enfermedades.

De confirmarse que los fármacos investigados tienen los mismos efectos en las personas, y que sus beneficios son superiores a sus efectos secundarios – algo que aún no se ha estudiado-, podrían ser útiles para tratar la pérdida de masa muscular en personas enfermas o mayores que no pueden hacer ejercicio con la misma intensidad que personas más sanas o jóvenes. En este sentido, podría ser especialmente útil el fármaco Aicar, que ha mostrado efectos beneficiosos incluso en ratones sedentarios. Los fármacos también podrían ser útiles para el tratamiento de la diabetes, del sobrepeso y de la obesidad.

Pero también podrían ser utilizados – especialmente el GW1516 desarrollado por la compañía GlaxoSmithKline- por deportistas motivados por mejorar su rendimiento. El GW 1516 se ha mostrado capaz de aumentar la resistencia de los ratones al esfuerzo en un 77% y la cantidad de fibras musculares de tipo I – las más eficientes y más abundantes en los maratonianos- en un 38%.

Para evitar el uso fraudulento de estos fármacos, los investigadores del Instituto Salk ya han desarrollado pruebas analíticas que los detectan en sangre y en orina. Según informa la agencia Bloomberg, el Instituto Salk está trabajando con la Agencia Mundial Antidopaje para empezar a aplicar los análisis este verano en los Juegos de Pekín.