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Ahorro Energetico

...navegando por la palabra clave

 
 

El cambio de hora.

Martes, 27 / marzo , 2012

El “Cambio de Hora” comenzó a generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación.

Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años. Desde la aprobación de la Novena Directiva, por el Parlamento Europeo y Consejo de la Unión, en enero de 2001, este cambio se aplica con carácter indefinido. Dicha Directiva está incorporada al ordenamiento jurídico español por Real decreto 236/2002, de 1 de marzo. En esta ocasión, el horario de verano concluirá el próximo 28 de octubre, cuando se vuelva a retrasar el reloj y a las 03.00 horas serán de nuevo las 02.00 horas, dando inicio al horario de invierno.

El carácter indefinido de la aplicación del cambio de hora se adoptó por entenderse que “el buen funcionamiento de algunos sectores, no sólo el de los transportes y las comunicaciones, sino también otros ramos de la industria, requiere una programación estable a largo plazo”. Así, la Novena Directiva —de obligado cumplimiento para todos los países de la Unión Europea— establece con carácter permanente las fechas de inicio del periodo de la “Hora de Verano” (en el que se adelanta el reloj una hora) y su finalización (cuando se retrasa el reloj una hora), produciéndose el último domingo del mes de marzo y el último domingo del mes de octubre, respectivamente.

La aprobación de esta directiva está avalada por las conclusiones de un estudio sobre su alcance y efectos, realizado por encargo de la Comisión Europea y presentado al Parlamento en 1999. El estudio concluye que el cambio horario tiene impactos positivos no sólo sobre el ahorro sino sobre otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo y los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio. En este sentido, según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el potencial de ahorro en iluminación en España por el cambio de hora puede llegar a representar un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros, según datos de 2011.

Independientemente del cambio de hora, tanto Industria como el IDEA recomiendan a los ciudadanos contribuir al ahorro de energía durante todo el año haciendo un uso inteligente de la iluminación en nuestros hogares y seguir determinadas pautas o hábitos que pueden permitir alcanzar un ahorro de hasta 100 euros anuales, además de evitar emisiones contaminantes a la atmósfera.

Como curiosidad, cabe destacar que el cambio de hora no siempre se realizó en España, ni tampoco en las mismas fechas. Por ejemplo, en el siglo XX no se cambiaba el horario de verano o invierno entre 1930 y 1936 y, posteriormente, durante los años de la Guerra Civil española, sí se efectuaba, pero en distintos días e incluso a distintas horas, según se tratara de las zonas del bando republicano o del bando nacional. Posteriormente, en los años 1940 y 1941 se adelantó una hora el reloj el 16 de marzo a las 23.00 horas y así se quedó el horario durante el resto del tiempo, sin modificación alguna. Mientras en los periodos 1947 y 1948, así como entre 1950 y 1973 tampoco se realizaron cambios en el horario de verano o invierno, hasta que en 1974 comenzó a generalizarse esta práctica que años después, por Ley se aplica el último domingo de marzo y octubre.

¿Cuánto petróleo hace falta para extraer un barril de petróleo?

Sábado, 17 / marzo , 2012

Álvarez Se denomina Tasa de Retorno Energético (TRE) o Energy Return on Investment (EROI, o también EROEI) al cociente entre la energía obtenida y la utilizada para obtenerla. Este concepto surge de forma muy vinculada a la biología. El origen de la idea puede rastrearse en trabajos de distintos autores, como el ecólogo estadounidense Howard Odum. Pero es un antiguo alumno de este pionero en ecología de sistemas, Charles A. S. Hall, el que se atribuye ser el primero(1) en emplear este planteamiento en 1970, en su tesis doctoral sobre la energía utilizada por peces en sus migraciones. Igual que un ser vivo no debe quemar más calorías para alimentarse de las que va a obtener de la comida, Hall indaga en lo que ocurre cuando se aplica este cálculo en la explotación del petróleo o en otras energías en nuestra sociedad.

“Tú mismo eres todo energía, como lo son los ecosistemas españoles”, explica Hall, hoy profesor en el College of Environmental Science and Forestry de la Universidad Estatal de Nueva York. “Hice muchas mediciones de flujos de energía en la naturaleza y los sigo haciendo; los principios son fácilmente trasladables a las sociedades humanas si estás formado como científico de sistemas: todo está en las reservas, los flujos y los controles”. Hace un siglo, los yacimientos de petróleo de EEUU eran mucho más accesibles que hoy en día. Cuando se calcula que con la energía de un barril de petróleo se podía sacar más de 100 barriles, esto supone que la TRE del crudo estadounidense era superior a 100. Sin embargo, al tener que profundizar en las perforaciones y realizar mayores esfuerzos para seguir sacando petróleo, va aumentando la energía gastada. Si bien es difícil estimar una media de un país tan “agujereado” por la industria petrolera como EEUU, según los trabajos de Hall, en la actualidad, la TRE del crudo estadounidense sería inferior a 10.

En un especial reciente de la revista Sustainability alrededor de ese concepto con una veintena de estudios científicos se incide en dos conclusiones: 1. Los combustibles fósiles tradicionales siguen teniendo una TRE mucho mayor que cualquier otra alternativa. 2. En todos los casos estudiados la TRE de estos combustibles fósiles está disminuyendo, a menudo de forma drástica. En China, por ejemplo, en el campo petrolífero de Daqing, los investigadores estiman que la Tasa de Retorno Energético del petróleo se ha reducido de 10 en el año 2001 a 6. Mientras que en Noruega, la tasa habría bajado hasta ahora a 40. Según Hall, por lo general, la TRE del petróleo se encontraría hoy en la mayoría de los países entre 10 y 30. “Hay que usar menos petróleo, nos lo va a imponer la naturaleza”, comenta el estadounidense, que critica la “idea de los economistas de que el crecimiento es bueno y posible de forma indefinida”.

El primer punto de controversia de este concepto de Tasa de Retorno Energética es la gran variabilidad de los resultados en función de cómo se calcule (y los gastos de energía considerados en cada estudio). El segundo es qué implicaciones tiene todo esto. En principio, no parece razonable gastar más energía en el proceso de la que se va a conseguir, lo que daría una TRE inferior a 1. Ahora bien, esto sí puede tener sentido desde un punto de vista económico (si la transformación genera una ganancia económica). Obviamente, todo esto está muy relacionado con el llamado “peak oil” y el agotamiento del petróleo. Y aquí se llega a uno de los puntos que generan más discusión, pues para Hall, una TRE por debajo de 5 deja de ser sostenible, lo que volvería inviable el funcionamiento de las sociedades modernas y tiñe de negro cualquier proyección de futuro. Sin embargo, otros investigadores que trabajan también con este concepto se muestran mucho menos drásticos. “En mi opinión, si lo que se calcula no es solo la parte extractiva, sino todo el proceso de transformación y transporte del petróleo, entonces nuestras sociedades sí pueden seguir funcionando con valores por debajo de 5”, comenta Carlos de Castro, profesor titular del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid, que sí tiene claro que lo que resulta absurdo desde el punto de vista físico es bajar de uno, gastar más energía de la que se obtiene, “aunque pueda ser rentable para la economía actual”. “Si resulta rentable significa que la economía está haciendo muy mal las cosas”, recalca.

Esto no es relevante solo para el petróleo, o las nuevas formas de petróleo y gas no convencionales que tantas expectativas están levantando (Hall considera que hacen falta más datos para valorar el “fracking”), sino también para todas las demás tecnologías que pretendan sustituir a los combustibles fósiles. Un ejemplo evidente es el de los biocarburantes, de los que se cuestiona su verdadero rendimiento. Si bien hay cultivos como el de la caña de azúcar en Brasil que arrojan valores más altos (con algunas estimaciones de TRE que llegan a 7), De Castro asegura que no son raros los casos en los que se gasta más energía en la transformación de los vegetales de la que se va a obtener en los biocarburantes.

Otra tecnología cuyas diferentes estimaciones generan discusión es la solar fotovoltaica. Justamente, Hall está ahora mismo colaborando con un ingeniero español, Pedro Prieto, en un libro sobre la TRE de la energía solar en España. Según Prieto, aunque algunos autores dan a esta tecnología una TRE promedio de 8,3, lo que supondría que en 25 años de la vida útil de unas placas fotovoltaicas se produciría 8,3 veces la energía gastada en su fabricación, sus cálculos reducen esta cifra a 2-3. “Normalmente se utilizan datos tomados en laboratorio, pero todo esto cambia en la vida real, mis estimaciones se han hecho a partir de los 4.000 MW instalados en España”. Como algunos otros analistas del “peak oil”, la visión de futuro de Prieto resulta tremendamente pesimista. De hecho, considera que el rendimiento de alternativas como la energía solar se reducirá arrastrado por su fuerte dependencia de los combustibles fósiles (dado que para obtener los materiales, transportarlos o fabricar las placas se necesitan utilizar energías fósiles). La percepción de De Castro es algo más esperanzadora en este punto. Para este físico –para el que “la TRE es una columna de una matriz de muchas columnas”–, aún aceptando que la energía fotovoltaica tuviese una Tasa de Retorno Energética de 2-3, esto no supone realmente una barrera física. “Una TRE baja no hace inviable esta tecnología, aunque sí que es importante, pues obliga a instalar más potencia”, asegura. Para el físico de la Universidad de Valladolid, los biocarburantes serían la opción con una menor TRE, yendo a continuación la solar y luego en mejor posición la eólica o la hidráulica.

En el caso de la nuclear, la cuestión es para qué horizonte temporal se calcula. Según explica, si solo se tiene en cuenta la construcción de la central, la extracción del uranio y el mantenimiento de la instalación, las TREs no son malas y estarían por encima de 5. Pero si se considera también el gasto del desmantelamiento de las centrales y el almacenamiento de residuos durante muchas generaciones, entonces asegura que la TRE llega a ser inferior a 1. Sustituir los combustibles fósiles resulta un desafío realmente complicado. Como explica De Castro, aunque siga avanzando el desarrollo tecnológico de las renovables esto no tiene que significar que aumente su Tasa de Retorno Energético. Son muchos los factores a tener en cuenta, pero suponiendo un sistema con muchas más renovables, habría que sobredimensionar la potencia instalada para solucionar sus intermitencias lo que implicaría una reducción del rendimiento de estas tecnologías. Además, la sustitución de los carburantes fósiles por vectores como el hidrógeno también puede reducir la TRE. Con todo, este profesor cree que las renovables son la opción correcta, aunque hace falta algo más: “Las renovables son la dirección adecuada, pero no podemos esperar que sustituyan la maravilla que supone el petróleo: hay que reducir el consumo”.

Empiezan a regalar bombillas.

Miércoles, 11 / febrero , 2009
Bajo consumo.

Bajo consumo.

Después de los sustos en las últimas facturas de la luz, a partir de hoy estas llegarán con un regalo. Dentro del sobre se incluirá un folleto con un vale por una bombilla de bajo consumo que se podrá canjear en cualquier oficina de Correos. Se trata de las tan anunciadas bombillas del Plan de Ahorro y Eficiencia Energética del ministro de Industria, Miguel Sebastián. No parece que vayan a solucionar los problemas energéticos del país, como ha criticado la oposición, pero el Gobierno espera un ahorro de 160 millones para las familias, por una inversión de 50 millones de euros en dos años. Industria dará hoy más detalles de esta iniciativa.

Aragón sirve una vez más de campo de pruebas y es la comunidad en la que se inicia el reparto. Está previsto regalar medio millón de bombillas, del total de 22 millones que llegarán a los hogares españoles. Entre los alicientes para acercarse a Correos, Industria apunta en el folleto de la campaña -que usa la imagen de cinco jugadores de la selección de fútbol- que el ahorro es de 67 euros por cada bombilla antigua de 60 vatios que se sustituya por una eficiente de 11w. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) es el responsable del programa, que ha venido recogiendo las dudas de los usuarios.

El cupón tendrá fecha de caducidad, que en Aragón será del 30 de abril o el 30 de mayo, según la factura que reciba el cliente.

“Nos la deberían mandar a casa”.

La medida, que se ha venido avanzando en las últimas semanas, ya ha despertado interés entre los consumidores. Algunos usuarios concienciados se acercaron ayer a la sede de Correos de Zaragoza para informarse. “La idea me parece excelente”, aseguraba Rosa Mata, que consideraba que para ser más efectiva “nos la deberían mandar a casa”. Si no, auguraba filas en las oficinas de Correos. “Yo soy muy ahorradora de luz. Mi marido siempre me dice que ando a oscuras”, añadía. También pedía a la administración que diera ejemplo. “Cuando miras el Parlamento o los Ayuntamientos, con esas lámparas con tantas bombillas… ¡Es un gasto de luz tremendo!”. En su casa solo tiene bombillas de bajo consumo en la cocina pero espera usar más ahora.

Ahorro energético en el trabajo.

Miércoles, 17 / diciembre , 2008
Oficina.

Oficina.

El reto es ahorrar y es factible sin apenas esfuerzo. Bastan un cambio de hábitos y consciencia del poder de los pequeños gestos en la lucha contra el cambio climático, también en el lugar de trabajo. La ecuación es simple; si se reduce el despilfarro tonto y se opta por los equipos electrónicos más eficientes, el ahorro energético puede llegar al 20 por ciento. Las cuentas las ha echado WWF/Adena para su campaña ‘OFFicinas Eficientes’, dirigida a las empresas y centros laborales de pequeño y mediano tamaño con la bendición del Ministerio de Medio Ambiente.

Allá donde la conciencia medioambiental no llega, debería llegar el interés por la cuenta de resultados, recordó la organización ecologista al presentar este martes la ‘Guía de ahorro y eficiencia energética en las oficinas’; si se gasta menos energía en climatización y usos electrónicos, el balance económico mejora.

En síntesis, las recomendaciones son muy similares a las aplicables a un hogar normal. Encender sólo aquellas luces que se necesiten, apagar las que claramente no se usen, aprovechar al máximo la ventilación natural – siempre es mejor una ventana que el aire acondicionado-, no dejar puertas o ventanas abiertas por donde se fugue el calor en invierno, apagar los sistemas de climatización si las dependencias están vacías, usar los termostatos para ajustar bien la temperatura y acumular los trabajos de impresión y fotocopias. Conviene también que los nuevos equipos que sustituyan a los viejos incorporen opción de ahorroenergético, aprovechar al máximo la luz natural, utilizar calculadoras y cargadores solares, medir el consumo de agua en aseos y cocina y, finalmente, recurrir a las escaleras en vez de al ascensor; su corazón se lo agradecerá.