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Anorexia

...navegando por la palabra clave

 
 

Basta con 7 minutos de sexo.

Miércoles, 26 / octubre , 2011

Basta con 7 minutos de sexo.

Es lo debe durar un encuentro sexual para que ambas partes queden complacidas. Los terapeutas sexuales afirman que dos minutos es poco y más de 10 demasiado, ¿estás de acuerdo?

“El problema -señalan los expertos- es que la interpretación de un hombre o una mujer de su funcionamiento sexual y el de su pareja está fundada en creencias personales basadas en parte en los mensajes de la sociedad”.

Las ideas estereotipadas y el modelo sexual idealizado provocan frustración en la pareja.

Lo que estamos acostumbrados a oír, ver  y pensar es que cantidad es igual a calidad. Una teoría que se aplica a todos los ámbitos de la vida, pero que en lo que respecta a nuestra sexualidad,  no es el caso.Más no es siempre mejor. Aunque nos lo vendan en la publicidad, las series de televisión y en el cine, donde los encuentros sexuales se idealizan hasta alcanzar en algunos casos el ridículo más absoluto.

Por eso me ha parecido interesante este estudio cuyo objetivo principal es dar solución al alto número de parejas insatisfechas con su vida sexual. Los investigadores querían así motivar a los individuos, abrirles los ojos a la realidad e inducirlos a un cambio para mejorar sus relaciones.

“La mayoría de los hombres y mujeres creen en la fantasía de tener relaciones toda la noche, por lo que puede ser frustrante y decepcionante el no poder cumplirla”, explica Mc Corty, profesor de psicología.

“Desafortunadamente,  la cultura popular actual refuerza muchos estereotipos sobre la actividad sexual, y muchos hombres y mujeres parecen creer en la fantasía de los penes enormes, las erecciones duras como una roca y el acto sexual que dura toda la noche”, añade.

Para comprobar este supuesto (que 7 minutos son suficientes) los investigadores Eric Corty y Jenay Guardiani, de la Universidad del Estado de Penn, hicieron un estudio con 50 miembros del Centro de Terapia e Investigación en Sexualidad de Estados Unidos, que incluía psicólogos, médicos, trabajadores sociales y terapeutas familiares.

Corty y Guardiani publicaron sus resultados en el ‘Journal of Sexual Medicine’. Según los encuestados, un encuentro sexual de uno o dos minutos es demasiado corto, y uno de diez minutos es demasiado largo.

La media es de siete minutos, y esta opinión pareció estar respaldada por la amplia mayoría de las personas entrevistadas a los que se preguntó el promedio de tiempo que debe durar un acto sexual, desde la penetración del pene a la vagina hasta la eyaculació3n.

[Relacionado: Las cinco grandes diferencias entre hombres y mujeres]

También se les pidió calificar lo que consideraban “adecuado”, “deseable”, “demasiado corto”, o “demasiado largo”.

La encuesta mostró los siguientes resultados en cuanto al acto sexual:

1.- Adecuado: de 3 a 7 minutos.
2- Deseable: entre 7 y 13 minutos.
3.- Muy corto: de uno a dos minutos (eyaculadores precoces).
4.- Muy largo: más de 13 minutos.

Con este estudio intentan “disipar dichas fantasías y alentar a hombres y mujeres con datos reales sobre lo que es un acto sexual aceptable”. De esta forma, afirman, se podrán evitar decepciones y disfunciones sexuales.

Los expertos subrayan que estos resultados también tienen implicaciones para el tratamiento de la gente con problemas sexuales. Muchas personas que están preocupadas porque creen que no pueden alcanzar la duración ‘ideal’ de un acto sexual quizás piensan que padecen algún trastorno físico, por lo que es probable que se beneficien más recibiendo una terapia psicológica que tomando medicinas para lograr una ejecución sexual que se ajuste a ese ideal.

¿Qué opinas de estos datos? ¿Estás de acuerdo? ¿Cuánto debe durar en tu opinión el acto sexual?

El caos de la talla 42.

Martes, 22 / diciembre , 2009

La dieta y el ejercicio no es lo único que separa a una mujer de una talla 38 de la 42. También cuenta la interpretación de cada fabricante. Los centímetros no se cuentan de la misma manera en las marcas de ropa. Sobre todo cuando se trata de vestuario femenino. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) presentó un estudio donde detecta diferencias de hasta diez centímetros en la misma talla de una prenda. Para llegar a estos resultados, la OCU seleccionó una camisa, una falda y un pantalón vaquero de mujer de las tallas 40 y 42 de once marcas diferentes de algunos de los fabricantes que más ropa venden en España: Zara, Mango, Trucco, Promod, C&A, Benetton, Sfera y Adolfo Domínguez, entre otros.

El caos que existe en el tallaje español es algo conocido. Pero el estudio de los consumidores recuerda que aún es un problema por resolver y una promesa por cumplir del Gobierno. La OCU pidió al Instituto Nacional de Consumo que unifique el tallaje y termine el estudio antropométrico de la población española, ese proyecto de 2006 con el que se quería ordenar el mundo de las tallas y ayudar en la lucha contra la anorexia.

El plan, que ya ha pasado por tres ministros de Sanidad diferentes, era conocer las medidas de una muestra representativa de la población femenina para favorecer la fabricación de ropa más cercana a la realidad española. El paso siguiente era crear nuevos tallajes con esa información. El objetivo era pasar de las tradicionales tallas 38, 40 ó 42 a una talla de tres cifras que reflejan la estatura, la cintura y el contorno de cadera.

Diábolo, campana o cilindro.

Elena Salgado, la ministra de Sanidad que impulsó el proyecto, pensaba que entre 2009 y 2010 los principales fabricantes estarían en disposición de ofrecer un tallaje homologado para el 90% de sus prendas. Lo cierto es que, de momento, sólo se ha terminado la primera fase: la medición de 8.500 mujeres. Tras este estudio se supo que había tres tipos femeninos predominantes en España, por su estatura, perímetro de pecho y cadera. Así nacieron las famosas mujeres «diábolo», «cilindro» y «campana» que presentó el destituido ministro de Sanidad, Bernat Soria.

El Ministerio está ahora analizando la información obtenida y confía en ofrecer los datos a la industria de la moda durante los primeros meses del próximo año, según señaló ayer un portavoz. Después, el sector tendrá cinco años para adaptar sus modelos y etiquetado con la información que reciba. Tampoco están obligados a hacerlo. El acuerdo se basa en el compromiso social del mundo de la moda y en la autorregulación; no hay ninguna obligación legal.

En el camino se ha quedado el estudio de tallas de los varones. La homologación masculina deberá esperar a la recuperación económica. Sólo la medición de las voluntarias españolas supuso una inversión de casi 1,8 millones de euros. Sanidad empleó unas sofisticadas cabinas para tomar medidas a las voluntarias de 60 localidades de la geografía española. Bastaba con permanecer 30 segundos en la cabina para obtener, con la ayuda de un láser, la forma de de sus cuerpos en tres dimensiones. El estudio de los varones iba a copiar el de la población femenina y tendría un coste similar, pero llegó la recesión.

La medición de los españoles es una petición de 1999. El Senado fue el primero en recomendarlo. La comisión sobre anorexia y bulimia del Senado impulsó un pacto social, en colaboración con las comunidades autónomas, basado en el consenso y la autorregulación, no en la imposición de nuevas normas legales.

Entre otras recomendaciones se pedía la realización de un estudio antropométrico de los españoles para la «urgente» normalización y estandarización de las tallas en España, porque los estudios vigentes se hicieron hace más de 20 años y no responden a la constitución actual de los jóvenes.

La bulimia duplica a la de anorexia.

Sábado, 20 / diciembre , 2008
Obesidad.

Obesidad.

La tasa de casos de bulimia (ingesta exagerada de alimentos) duplica la de anorexia (negativa a comer con el fin de perder peso), pero todos ellos sumados representan sólo una cuarta parte del conjunto de trastornos alimentarios que únicamente cumplen algunos de los requisitos clásicos (los llamados casos «no específicos»). En la actualidad, se registran dos alteraciones de la conducta alimenticia en hombres por cada diez en mujeres. Y el espectro de edades continúa ensanchándose, de modo que se dan casos en niñas de 9 y 10 años, pero también se producen nuevos diagnósticos en mujeres que rondan los 35.

Éstos son algunos rasgos básicos del perfil que ayer dibujó en Oviedo Montserrat Sánchez Povedano, directora del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) de Barcelona, quien intervino en unas jornadas sobre esta materia organizadas por la Asociación Mujeres Jóvenes de Asturias.

El ITA no es propiamente un centro, sino una red asistencial creada para el tratamiento de los trastornos alimentarios fundada en 1998. Consta de hospitalización de 24 horas de media-larga estancia, hospital de día, atención ambulatoria y pisos terapéuticos. Cada año atiende a unos 500 pacientes, con una tasa de éxitos que Montserrat Sánchez cifra en un 75 por ciento.

La psicóloga clínica enumeró las características que suelen definir los problemas agudos. Surgen en personas con una edad media de 14 a 16 años, consisten en severas alteraciones en la conducta alimentaria y van acompañadas de una pérdida importante de peso o de un descontrol en la purga. Otros rasgos sintomáticos suelen ser la inestabilidad emocional, alteraciones de conducta relevantes, escasa conciencia de la enfermedad y un entorno familiar desconcertado. El proceso se inicia con una tendencia al aislamiento social y familiar, y acostumbra a ir asociado a una disminución del rendimiento académico.

Montserrat Sánchez puso de relieve que las estrategias que oferta el ITA se fundamentan en «tratamientos centrados en cada individuo, no en su diagnóstico». El abordaje de la enfermedad se lleva a cabo «con un equipo interdisciplinar y desde una red asistencial coordinada». La continuidad y la coordinación entre todos los recursos asistenciales constituye un aspecto de obligada observación. También se hace particular hincapié en incorporar a la familia del paciente al proceso terapéutico y en otorgar un notable protagonismo a los recursos de rehabilitación. Acerca de los pisos terapéuticos, la psicóloga barcelonesa señaló que contribuyen a «conseguir y consolidar un nivel de autonomía adecuado».