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co2

...navegando por la palabra clave

 
 

Incluir las emisiones de CO2 en las tarjetas de ITV.

Miércoles, 14 / diciembre , 2011

Así se desprende de una Orden del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y que entrará en vigor el 25 de julio de 2012, fecha en la ya estaba previsto modificar la tarjeta de la ITV por otras razones.

Este medida tiene por objeto facilitar a la Comisión Europea información fidedigna sobre los niveles de emisiones de CO2 comercializados en cada Estado miembro, para el seguimiento de la estrategia de reducción de estas emisiones. Bruselas pretendía que las emisiones medias de CO2 de los vehículos nuevos comercializados en Europa se situaran en 120 gramos por kilómetro en 2012, si bien los fabricantes solicitaron un aplazamiento hasta 2015. “Resulta imprescindible regular el modo de obtención de la información necesaria para crear una base de datos que permita la constancia, cruce con la información de los vehículos matriculados, depuración y homologación de los datos imprescindibles para la confección de la información estadística a transmitir a la Comisión Europa”, explica el texto de Industria.

Madrid por el coche electrico.

Miércoles, 24 / febrero , 2010

La Ciudad de Madrid apuesta por una movilidad más eficiente y menos contaminante. Para conseguirlo, ha puesto en marcha diferentes iniciativas como el fomento del uso del vehículo eléctrico mediante la exención del pago del SER o la creación de una bonificación del 75% del impuesto de circulación. Además, el Ayuntamiento está interesado en conocer las propuestas dirigidas a optimizar los sistemas de recarga de estos vehículos, como la que ha presentado hoy la empresa Siemens, presentación a la que ha asistido el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.

“Se trata del concepto de carga inteligente -smart grid- que permite una comunicación integrada y bidireccional entre el coche y el punto de carga y la red”, ha explicado el alcalde. Esta técnica facilitará la gestión de los excedentes de producción eléctrica en horas de poca demanda o en las que haya una mayor oferta de electricidad procedente de energías renovables, dirigiendo hacia esas franjas horarias la carga de los vehículos eléctricos. “Es así, aplicando criterios de eficiencia tanto a la producción como al consumo eléctrico, como mejor se aprovecharán los recursos disponibles”.

Gallardón ha destacado que tan importante como el propio vehículo eléctrico es contar con redes de suministro accesibles y fiables que hagan posible su uso y recarga. En este sentido, ha recordado que la Ciudad de Madrid contará en breve con  cerca de 500 puntos de recarga que facilitarán el uso del vehículo eléctrico por toda la ciudad, ya que a los 280 puntos del Proyecto Movele que se instalarán en la vía pública y a los que se accederá mediante una tarjeta identificativa que almacenará los datos de la recarga, hay que sumar los que el Ayuntamiento está instalando en algunos aparcamientos subterráneos.

El alcalde también se ha referido a la Ley de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios que establece que para  instalar un punto de recarga de vehículos eléctricos para uso privado en una plaza individual del aparcamiento de un edificio sólo será necesario comunicárselo previamente a la comunidad de vecinos.”El legislador recoge así la solicitud que el Ayuntamiento trasladó al Gobierno para que modificara la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal con el fin de facilitar el suministro de energía a los vehículos eléctricos. La combinación de puntos de recarga en el propio domicilio y la creación de redes de suministro en áreas urbanas garantizan esa viabilidad”, ha señalado.

Colaboración.

Ruiz-Gallardón ha facilitado una serie de datos para explicar la necesidad de cambiar el actual modelo de movilidad por otro en el que los coches eléctricos tengan un mayor peso específico: el 72% de los europeos reside en zonas urbanas; las ciudades consumen el 75% de la energía y generan el 85% de la riqueza de la Unión Europea; el 98% de los desplazamientos corresponden a trayectos urbanos inferiores a los 50 kilómetros, y los 4.500 kilómetros de viales que existen en Madrid soportan diariamente una intensidad media de tráfico de 2,4 millones de vehículos. Estos datos “evidencian el obligado protagonismo que las ciudades deben desempeñar en ese proceso, pues cubrir las necesidades de los ciudadanos de las áreas urbanas es el principal objetivo a cumplir si queremos tener éxito en este proyecto”.

El alcalde ha asegurado que su Gobierno es consciente de esa responsabilidad, pero que se necesita la colaboración de las otras Administraciones y del conjunto de empresas proveedoras de energía y de tecnología para hacer real y efectivo “el acceso de los ciudadanos a esta alternativa viable que potencia nuestra competitividad, aumenta la calidad de vida, permite combatir el cambio climático, y reduce la contaminación atmosférica y acústica que soportan las ciudades. El Gobierno de la Ciudad trabaja en la mejora de todos esos factores”.

Ruta eléctrica transnacional.

El alcalde ha anunciado que el Ayuntamiento de Madrid está trabajando en un proyecto de creación de una ruta eléctrica transnacional que uniría, por ejemplo, Lisboa y Berlín, pasando por Madrid. Para realizarlo sería necesario llegar a acuerdos con las compañías petroleras para la instalación de puntos de suministro eléctrico en las gasolinera, una iniciativa que ya han anunciado algunas de estas empresas. “Ya estamos trabajando con el Ministerio de Industria, con las ciudades españolas  incluidas en el programa MOVELE, y queremos que participe la UE, de manera que varios países de la Unión podamos presentar esa ruta verde que demuestre que el vehículo eléctrico es razonable no sólo para los recorridos de menos de 50 kilómetros, sino para los que precisan 200, 1.000 y hasta 2.500 kilómetros”.

Entre las medidas municipales para lograr una movilidad sostenible, el alcalde ha subrayado la remodelación de la M-30, la creación de áreas de prioridad residencial, la ampliación y mejora del transporte público y de los intercambiadores entre diferentes redes, la apuesta por la bicicleta, la recuperación de espacios para el peatón, o el compromiso de dotarse de una flota de vehículos ecológicos -al igual que también lo han adquirido, a través del Foro Proclima, otras 38 empresas que operan en la ciudad-. También ha destacado el alcalde el uso experimental del hidrógeno como combustible de autobuses de la EMT o la creación de una red de estaciones de servicio de suministro de gas licuado de petróleo, además de su apuesta por el vehículo eléctrico.

Ruiz-Gallardón se ha referido, además, al cambio de política del Ayuntamiento respecto a la utilización e vehículos diésel, los principales emisores de dióxido de nitrógeno. “El principal problema de las grandes ciudades actualmente no es, como hace unos años, la contaminación por CO2, sino por dióxido de nitrógeno; por eso la Empresa Municipal de Transporte no volverá a comprar ningún vehículo diésel, y la renovación de los taxis a partir del momento que agoten su vida útil, tampoco se hará con coches que funcionen con este combustible”.

APEC no se compromete con meta C02.

Sábado, 14 / noviembre , 2009

Líderes del Asia Pacifico retiraron el sábado su apoyo a una reducción mundial a la mitad de las emisiones de gas invernadero en el 2050, pero Brasil prometió profundos recortes durante la próxima década.

Los líderes de la APEC modificaron un borrador inicial sobre la reducción de emisiones para eliminar una referencia a un recorte de al menos 50 por ciento antes del 2050, y en su lugar se comprometieron a una baja “sustancial” de la contaminación por dióxido de carbono (CO2).

“Creemos que las emisiones globales deben alcanzar su máximo en los próximos años y ser reducidas sustancialmente antes del 2050, reconociendo que el plazo para las economías en desarrollo puede ser mayor”, fue el texto final del borrador.

La reunión de líderes, ministros y empresarios de Asia-Pacífico en Singapur incluye a los dos principales emisores de gas invernadero, China y Estados Unidos, y es el último gran encuentro antes de una cumbre sobre el clima en Copenhague en tres semanas, en la que se busca aumentar los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.

Las esperanzas de que la reunión de Copenhague genere un marco legalmente vinculante para un nuevo acuerdo son cada vez menores.

Los países en desarrollo responsabilizan a las naciones ricas por la mayor parte de contaminación con gases que provocan el efecto invernadero y dicen que ellos deben ser los primeros en comprometer mayores reducciones de emisiones.

Algunos países temen que comprometerse a metas ambiciosas ahogue su crecimiento económico y les impida ponerse a la par con los Estados más ricos.

La Unión Europea alabó a Brasil, que el viernes prometió llevar sus emisiones de vuelta a los niveles de la década de 1990 en el 2020, un recorte de cerca del 20 por ciento de las 2,1 millones de toneladas de gases invernadero que produjo en el 2005.

El compromiso de la mayor economía de Latinoamérica podría poner presión a otras naciones para que adopten metas más agresivas.

“Este es un paso potencialmente decisivo para lograr un acuerdo mundial en Copenhague en diciembre y para tener éxito en la lucha contra el cambio climático”, dijo Jose Manuel Barroso, presidente del brazo ejecutivo de la Unión Europea, la Comisión Europea.

El Amazonas no absorbe CO2.

Domingo, 8 / marzo , 2009
Co2.

Co2.

La sequía que sufrió el Amazonas en 2005 llevó a esta región del planeta a dejar de absorber 2.000 millones de toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2) y a expulsar a la atmósfera otros 3.000 millones de toneladas del gas al que se achaca el cambio climático. El impacto total de la sequía -5.000 millones de toneladas- excede las emisiones anuales de Europa y Japón juntas. Durante las últimas décadas, los científicos calculan que los bosques tropicales de todo el mundo han captado una quinta parte de las emisiones globales de combustible fósil. Pero en 2005 ese proceso se invirtió en la selva del Amazonas.

“Durante años, el Amazonas ha ayudado a ralentizar el cambio climático, pero depender de este subsidio de la Naturaleza es muy peligroso”, ha asegurado el doctor Oliver Philips, catedrático de la Universidad de Leeds y director de la investigación que publica la revista Science. El estudio demuestra por primera vez que la sequía provoca pérdidas masivas de carbono en los bosques tropicales, principalmente a través de la mortalidad de los árboles.

“Si los sumideros de carbono de la Tierra disminuyen, o se invierten, que según muestran nuestros resultados es posible que ocurra, los niveles de dióxido de carbono aumentarán incluso más rápido. Para estabilizar nuestro clima se necesitarán reducciones más drásticas de las emisiones”, ha señalado.

El estudio, en el que colaboraron más de 40 instituciones, analizó la grave sequía que sufrió el Amazonas en 2005, que invirtió décadas de absorción del carbono. Los científicos querían analizar cómo sería el clima de la región con un Atlántico Norte tropical más caliente, que podría provocar estaciones secas más calurosas e intensas. “Muchos de los bosques aparecieron poco afectados por la sequía, pero nuestros registros prueban tasas de mortalidad aceleradas. En una región tan extensa, pequeños efectos ecológicos pueden llegar a provocar un gran impacto en el ciclo de carbono del planeta”, ha señalado Philips. “Algunas especies, entre ellas importantes palmeras, fueron especialmente vulnerables”, ha señalado Abel Monteagudo, botanista peruano coautor del artículo, que señala que este hecho demuestra que “la sequía también amenaza a la biodiversidad”.

Fracasa mision de la NASA.

Miércoles, 25 / febrero , 2009
Satelite espacial.

Satelite espacial.

La cofia no se abrió y el satélite no pudo ganar altura por exceso de peso en la atmósfera terrestre, al fallar la puesta en órbita del Oco. El observatorio cayó al océano cerca de la Antártida poco después del lanzamiento desde la base de Vandemberg (California). El problema se apreció casi a los tres minutos del despegue porque no se abrieron las dos mitades de la llamada cofia, la punta donde va alojado el satélite en su ascenso por el aire. Al no perder esa capa protectora, el Oco no pudo ganar altura debido al exceso de peso y acabó destrozado en el mar. Su órbita definitiva era casi polar y a 705 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre.

El observatorio era un satélite mediano (441 kilos), con un coste no muy alto (214 millones de euros) en comparación con otras misiones espaciales, pero era muy esperado por los científicos del clima, que recibieron ayer la noticia del fracaso de la misión como un jarro de agua fría. “Este observatorio proporcionará a los científicos una imagen global mucho más completa de la que tenemos acerca de cómo funciona el ciclo del carbono”, había declarado poco antes del lanzamiento Inez Fung (Universidad de California en Berkeley).

El Oco iba al espacio en un cohete Taurus XL, un lanzador privado de la empresa Orbital, que despegó a las 10.55 hora peninsular. Los primeros minutos de vuelo transcurrieron con normalidad, explicó ayer el responsable del lanzamiento por parte de la NASA, Chuck Dovale. “Pero enseguida empezamos a tener indicaciones de que no se había producido la separación de la cofia”, dijo. Al no detectarse la aceleración esperada del satélite en su ascenso -debido a la pérdida del peso de la cofia- supieron en la sala de control que algo había ido mal.

Esta operación de puesta en órbita es crítica en todos los lanzamientos. Se han perdido otros satélites antes por fallos similares. En 2005, por ejemplo, la Agencia Europea del Espacio (ESA) perdió su satélite CryoSat (que iba a observar los hielos del planeta) en un lanzador ruso. Cinco meses después, la ESA decidió construir un nuevo CryoSat.

La NASA no aclaró ayer si financiará un nuevo Oco. Lo primero es investigar las causas de la pérdida del satélite, proceso que, si es obligado en todos los accidentes espaciales, en éste lo es más porque la misma empresa Orbital, responsable de construir y lanzar el Oco, tiene encomendado otro satélite de la NASA, el Glory, cuya puesta en órbita está prevista para el próximo octubre. Orbital ha realizado, desde 1994, con los Taurus ocho lanzamientos y ha fallado dos, el último en septiembre de 2001.

El Oco estaba concebido para medir el CO2 terrestre y ayudar a responder preguntas clave: ¿Dónde se emite? ¿Cuánto y dónde absorben los océanos y la vegetación? La vigilancia de los niveles detallados de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre se ha convertido en una necesidad imperiosa para avanzar en el conocimiento del clima y su evolución futura. Además, es conveniente disponer de los mejores datos a la hora de establecer estrategias de economía política para mitigar el problema del calentamiento.

La emisión y absorción de CO2 no son uniformes en todas las zonas del planeta, y los científicos no pueden determinar aún con precisión dónde y cómo exactamente se está produciendo sobre todo la absorción en los llamados sumideros. Para conocer mejor los procesos y mejorar las simulaciones del clima futuro contaban con el Oco como una excelente herramienta.

El Oco no iba a ser el primer equipo en órbita vigilando el CO.

Hace un mes la agencia japonesa Jaxa lanzó su Ibuki, para medir tanto este gas de efecto invernadero como el metano, y la misma NASA tiene a bordo del satélite Aqua un instrumento que permite hacer mapas globales de CO2 a una altura entre 5 y 13 kilómetros en el aire, donde es más eficaz en su efecto invernadero. Pero los detectores de Oco eran mucho más sensibles a las concentraciones de ese gas cerca de la superficie terrestre, donde se registra casi toda la emisión y absorción. Ibuki, por su parte se centra, sobre todo, en las fuentes más que en los sumideros, por lo que es especialmente útil a efectos de controlar el cumplimiento de acuerdos como el Protocolo de Kioto, más que para tener un conocimiento preciso y global de todo el problema del carbono.

Árboles artificiales que quiten CO2.

Jueves, 15 / enero , 2009
Co2.

Co2.

William S. Broecker es “uno de esos gigantes sobre los que edificamos la ciencia del cambio climático”. Así le definió ayer el científico del CSIC Carlos Duarte, secretario del jurado que le concedió el primer premio de la Fundación BBVA al calentamiento global. El galardón, dotado con 400.000 euros -el segundo en cuantía tras el Nobel según la Fundación- resalta que Broecker fue el primero en escribir en un artículo científico en Science “cambio climático”. Aunque este profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York, no reclama la paternidad. “Fui el primero en ponerlo en un artículo en 1975 pero me molestaría ser recordado por eso. Tengo más de 500 artículos científicos y ocho libros. Espero que mi contribución a la ciencia sea mayor que la de haber juntado esas dos palabras”, explica por teléfono. A este galardón le seguirán premios fronteras del conocimiento en otras disciplinas científicas y artísticas.

En su estudio de 1975, Broecker no sólo juntó las palabras mágicas sino que alertó de que el planeta estaba a punto de entrar en una etapa de calentamiento debido a la emisión de gases de efecto invernadero. Cambio climático, ¿estamos al borde de un calentamiento global pronunciado?, se titulaba el estudio.

Broecker, de 77 años, que sigue en primera línea -está a punto de viajar a Islandia “para realizar un experimento sobre la inyección de CO2 en el subsuelo”-, fue además en primero en teorizar sobre cómo el calentamiento podría llegar a colapsar la corriente oceánica que regula la temperatura del planeta. Eso supondría que, paradójicamente, el calentamiento traería una glaciación al hemisferio norte -la base de la película El día de mañana-. “Cuando predije que podía ocurrir no sabíamos que eso fue lo que pasó hace 8.200 años. Ahora veo muy improbable que ocurra. El Ártico se está fundiendo tan rápido que en 50 años no habrá hielo perenne, así que el océano Atlántico no podrá helarse como entonces, cuando la capa helada llegó a las islas británicas”.

El científico lamenta que en estos más de 30 años desde su artículo “se ha hablado mucho pero se ha hecho poco” para estabilizar las concentraciones de CO2 en la atmósfera. “Bush ha sido abominable, una vergüenza y tengo esperanzas en el equipo de Obama”. Pero aún así es realista en la dificultad de la tarea. La concentración de gases de efecto invernadero -atrapan parte del calor que emite la Tierra- es la mayor en más de 650.000 años. Ha pasado de 280 partes por millón en 1850 a 385 en la actualidad y el objetivo más ambicioso es estabilizarla en 550 en 2050. “Veo muy difícil que consigamos frenar la concentración en la atmósfera antes de que duplique los niveles preindustriales. Pero es imprescindible, porque si no lo hacemos y se triplica, veremos muchas sorpresas ecológicas”. Entre esas sorpresas, destaca que “el patrón de lluvias va a cambiar mucho y eso sí que afectará a las personas, ya que el agua ya escasea en muchas partes del mundo”.

Por eso, apunta que hay que dar una vuelta de tuerca más: “Por supuesto que necesitamos energía nuclear, solar, del viento y geotérmica. Todas las renovables son necesarias. Pero eso no estabilizará la concentración de CO2. Tenemos que comenzar a buscar formas de quitar el CO2 de la atmósfera”.

-¿De la atmósfera o de la planta térmica que emite ese CO2?

-De la planta sí, pero también de la atmósfera o no haremos nada porque no llegamos a los coches. Mire, España y algún otro país podrá reducir el uso de combustibles fósiles, pero los países como China no, y no podemos pedírselo. Así que necesitaremos árboles artificiales que quiten CO2 de la atmósfera. En mi universidad, Klaus Lackner ha desarrollado ya ese dispositivo metálico que atrapa el CO2. Son mil veces más potentes que los árboles naturales al absorber CO2 y estoy convencido de que en próximas ediciones ganará este premio que hoy me han otorgado a mí.

Cada uno de esos árboles puede absorber el dióxido de carbono que emiten 15.000 coches, según su diseñador. “Klaus ha gastado seis millones de dólares en esa investigación, ¡pero eso es lo mismo que gana un jugador de béisbol!”, se desgañita Broecker.

Tergiversan estudio de la contaminación.

Martes, 13 / enero , 2009
Co2.

Co2.

La afirmación de que “se genera la misma cantidad de emisiones de CO2 calentando una tetera eléctrica que haciendo dos búsquedas en Google”, publicada por el diario inglés The Times, y recogida ayer por varios medios de comunicación, no es cierta.

Aunque el buscador se defendió de las estadísticas que apuntaban a que una sola consulta en Google puede generar hasta 7 gramos de dióxido de carbono, asegurando que se toman muy en serio los asuntos medioambientales y que cada búsqueda sólo produce 0,2 gramos de CO2, Alex Wissner-Gross, el científico al que se le atribuyeron esas declaraciones también ha apoyado Google.

Wissner-Gross ha manifestado que en el estudio ni siquiera se menciona a Google. “Por algún motivo, en su versión del estudio, The Times ha atacado a Google”, ha dicho, en declaraciones que recoge Cnet. “Nuestro trabajo no tiene nada que ver con Google. Nuestra atención se centró exclusivamente en la Red en general, y se descubrió que se produce alrededor de 20 miligramos de CO2 por segundo cada visita a un sitio web”.

Google es en realidad uno de los principales líderes en el esfuerzo por reducir el consumo de energía, no solo en tecnología sino en la población en general. El buscador es miembro de la Junta directiva de la asociación Climate Savers Computing Initiative, que vela por reducir el consumo de energético de los ordenadores a la mitad para el año 2010.

Wissner-Gross ha criticado a The Times indicando que ha sido “una manera fácil de vender periódicos” y anima a utilizar CO2stats.com, una web que dirige para educar a la gente sobre la eficiencia energética en Internet.

La ‘Revolución energética’ de Greenpeace.

Sábado, 29 / noviembre , 2008
Greenpeace.

Greenpeace.

Greenpeace internacional y el Consejo Europeo de Energía Renovable (EREC) han pergeñado una ‘Revolución Energética’ con la que demuestran que hay medios para cambiar el actual modelo energético basado en los combustibles fósiles y el átomo, para hacer una apuesta renovable capaz de rebajar de forma drástica las emisiones de CO2 y contribuir así a la lucha contra el cambio climático. Sólo falta, dice la organización ecologista, la “voluntad política”.

Diseñado por más de cuarenta especialistas, el plan apela a los gobiernos de todo el mundo con vistas a la cita en Poznan (Polonia) de la Conferencia anual de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, a partir del 1 de diciembre. Aunque la reunión clave para definir el futuro ‘post Kioto’ a partir de 2012, una vez que expire la vigencia del Protocolo, se decidirá dentro de un año en Copenhague, la cumbre de Poznan medirá la temperatura de la ‘voluntad’ internacional para recortar las emisiones de CO2 responsables del calentamiento global.

Greenpeace espera que en Polonia se ratifique el compromiso de la UE de reducirlas un 30 por ciento para el año 2020. “El planeta no puede soportar el ritmo actual de emisiones”, recalcó Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace. A su juicio, “se está mareando la perdiz” y perdiendo un tiempo “precioso” al alentar el debate sobre “una alternativa falsa” como es “la energía nuclear”.

El estudio aboga por una “revolución en la forma que producimos, distribuimos y consumimos la energía”, explicó José Luis García Ortega, responsable de las campañas de energía de Greenpeace. La clave sería el abandono progresivo de las energías ‘sucias’ y su sustitución progresiva por renovables, unida a una mejora de la eficiencia energética y a la aplicación de nuevas tecnologías. Con estos mimbres se lograría que las emisiones de gases de efecto invernadero dejaran de crecer en 2015, y para 2050 se redujeran a la mitad respecto de los niveles de 1990, año base del Protocolo de Kioto.

Eficiencia.

Sólo con mejorar la eficiencia energética y evitar el despilfarro, en 2020 el ahorro mundial en energía equivaldría al consumo actual de Europa occidental, y en 2050 reduciría el consumo mundial a la mitad. El ahorro económico anual en combustible ascendería a unos 14 billones de euros. Si en 2030 las renovables supusieran el 50% de la energía mundial se podría prescindir de las nucleares. A ese ritmo, a finales del siglo actual, las energías eólica, solar, marina, biomasa, etc. completarían el cien por cien de la demanda. Según Greenpeace, con la tecnología actualmente disponible, “las renovables podrían suministrar casi seis veces la demanda energética mundial”.

El mar puede ser en un nuevo emisor de CO2.

Martes, 7 / octubre , 2008
El mar.

El mar.

“Si encierras a una persona en una habitación caliente comenzará a respirar más rápido y producirá CO2 a mayor velocidad. Las plantas marinas también respiran más con el calentamiento de los mares”. El oceanógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Carlos Duarte ilustra así por qué el mar podría convertirse en un generador más de CO2 y en un nuevo emisor de calor. “Durante el siglo XXI los océanos pueden calentarse cuatro grados. Si es así, la producción de dióxido de carbono se incrementará un 40%”, asegura.

El calentamiento está alterando el “metabolismo del mar”, afirma Duarte. El resultado es que se altera el balance entre los gases que produce la fotosíntesis de los microorganismos marinos y los de su respiración. La fotosíntesis es capaz de capturar 2.000 millones de toneladas de CO2. Pero el incremento del calor del mar puede conseguir que emita más del que captura.

Duarte y otros cinco expertos internacionales debatieron ayer en la Fundación BBVA, en Madrid, sobre la forma en que el calentamiento puede influir en los ecosistemas marinos. Y es que los organismos del mar pueden ser una pieza clave como grandes sumideros de CO2. Su ingente capacidad de captura “puede reducir el dióxido de carbono atmosférico hasta causar glaciaciones”, afirmó el oceanógrafo de la Universidad de Princeton Jorge Sarmiento.

Por eso planteó la posibilidad de estimular este proceso para “moderar notablemente el cambio climático”. “El tiempo se nos está acabando y debemos hacer cambios inmediatamente”. Aun así advirtió que, si no se hace de forma segura, se podría hacer más daño al ecosistema marino que los beneficios que se obtendrían. El plancton oceánico es, además, productor de más del 50% del oxígeno del planeta, más incluso que los árboles.

Duarte aprovechó el debate para denunciar la “enorme descompensación” entre los estudios de la tierra y del mar en el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático. “Los océanos constituyen tres cuartas partes de la superficie terrestre que están en contacto directo con la atmósfera. Por eso no es sorprendente que determine la composición química de la atmósfera. Es imprescindible seguir investigando”.

La captura de CO2 no salvará el clima.

Martes, 7 / octubre , 2008
Co2.

Co2.

La captura y almacenamiento de carbono, el proyecto en el que se basa en buena medida el futuro del carbón como fuente energética y que centra la actividad investigadora de los institutos impulsados en los últimos años por el Gobierno en El Bierzo, no salvará el cambio climático ni llegará a tiempo para que las centrales térmicas de carbón sigan siendo sostenibles. Así se concluye en un informe titulado El carbón en España, un futuro negro , presentado ayer por Greenpeace. La organización ecologista explica que estas investigaciones, «que tienen por objeto reducir los impactos del cambio climático debidos a la quema de combustibles fósiles mediante la captura de CO 2 procedente de las centrales eléctricas y su almacenamiento en depósitos subterráneos», «no ofrecen una solución que evite a tiempo un cambio climático peligroso».

Pese a que el desarrollo de estos mecanismos está siendo ampliamiento promovido por las autoridades españolas y europeas para seguir construyendo y utilizando centrales de carbón, «no está previsto que el despliegue de estas tecnologías por las compañías eléctricas se pueda llevar a cabo antes del 2030 como muy pronto». Greenpeace considera que «para evitar los peores impactos del cambio climático las emisiones globales de gases de efecto invernadero tienen que empezar a reducirse en el 2015, dentro de sólo siete años».

Más gasto energético.

Además la tecnología de captura y almacenamiento de carbono utiliza entre el 10 y el 40% de la energía producida por una central eléctrica, así que «se prevé que su adopción a gran escala acabe con las ventajas de eficiencia conseguidas en los últimos 50 años y aumente en un tercio el consumo de los recursos». Por otro lado, el almacenamiento subterráneo del CO 2 es arriesgado, y no es posible garantizar un almacenamiento seguro y permanente. «Incluso con niveles de fuga muy bajos podrían minar cualquier esfuerzo para mitigar el cambio climático».

Además, Greenpeace recuerda que se trata de una tecnología cara, que puede llegar a duplicar el coste de las centrales y provocar que el precio de la electricidad se incremente entre un 21 y un 91%. Las centrales térmicas leonesas tienen niveles de emisión de CO 2 a la atmósfera muy superiores a las que tienen asignadas oficialmente para cumplir el compromiso de Kioto. Según el informe de la organización ecologista, entre el 2005 y el 2007 la central térmica de Anllares lanzó un 23% más de emisiones de las asignadas. Por su parte la central de Compostilla sólo tiene asignadas un 72% de las emisiones que realmente lanzó a la atmósfera en este periodo. En cuanto a La Robla, la cobertura de las emisiones asignadas es un 79% del total de las emitidas.

El informe de Greenpeace considera que las 22 centrales térmicas de carbón que aún operan en España deben cerrarse porque sólo proporcionan un 23% de la energía eléctrica; mientras que lanzan a la atmósfera un 64% de las emisiones del sector.

Apuesta además por fomentar las energías renovables, especialmente la eólica; y por destinar las ayudas del carbón a estas nuevas tecnologías.