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Telescopios

...navegando por la palabra clave

 
 

Un joyero cósmico.

Viernes, 30 / octubre , 2009

La inmensidad del espacio nos sorprende nuevamente con asombrosas imágenes de un cúmulo de estrellas conocido como el Joyero (Jewel box).

Gracias a la combinación de diversas fotografías tomados por tres excepcionales telescopios (el Very Large Telescope de ESO en Cerro Paranal, el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el observatorio La Silla de ESO y el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA), ha sido posible contemplar diversos campos de estrellas y nubes de polvo espacial.

Los cúmulos de estrellas son uno de los objetos del cielo visualmente más seductores y astrofísicamente más fascinantes. Uno de los más espectaculares está profundamente anidado en los cielos meridionales, cerca de la Cruz del Sur en la constelación de Crux.

El Cúmulo Kappa Crucis, también conocido como el Joyero, es suficientemente brillante como para poder observarlo a simple vista. El astrónomo inglés John Herschel le dio ese sobrenombre en la década de 1830 por los llamativos contrastes de sus estrellas de color azul claro y naranja al ser vistas a través de un telescopio, lo que le recordaba a una exótica pieza de joyería.

Cúmuloies abiertos como el Joyero contienen desde unas pocas hasta miles de estrellas que están ligeramente unidas por la gravedad. Debido a que todas las estrellas se formaron a partir de la misma nube de gas y polvo, sus edades y composición química son similares, lo que las convierte en laboratorios ideales para estudiar cómo evolucionan las estrellas.

Una nueva imagen captada con el WFI en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla, en Chile, muestra el cúmulo y sus alrededores en toda su gloria multicolor. El amplio campo de visión del WFI muestra un gran número de estrellas. Muchas están ubicadas detrás de las polvorientas nubes de la Vía Láctea y por lo tanto se ven rojas.

El Joyero puede ser visualmente colorido en las fotografías obtenidas en Tierra, pero al observar desde el espacio el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA puede capturar luz de longitudes de onda más cortas que no pueden ser vistas por telescopios terrestres.

Esta nueva imagen del centro del cúmulo captada por el Hubble representa la primera fotografía de un cúmulo galáctico abierto que abarca desde el ultravioleta lejano al infrarrojo cercano. Fue creada a partir de imágenes tomadas a través de siete filtros que permiten ver detalles nunca antes vistos. Captada cerca del fin de la larga vida de la Wide Field Planetary Camera 2, caballo de batalla del Hubble hasta su reciente Misión de Servicio, en que fue apartada y devuelta a Tierra.

El Joyero está a unos 6.400 años-luz de distancia y tiene 16 millones de años, aproximadamente.

El ‘Hubble’ ya está en el ‘Atlantis’.

Jueves, 14 / mayo , 2009
Hubble.

Hubble.

A las siete y cuarto de la tarde de ayer, hora peninsular, el telescopio espacial Hubble quedó fijado a un soporte especial en la bodega de carga del transbordador Atlantis, cuando ambos se encontraban a 530 kilómetros de altura sobre Australia. La delicada operación, durante la cual un miembro de la tripulación enganchó el telescopio, de 11 toneladas, con un brazo robótico y lo trasladó hasta la bodega, se realizó sin problemas y hoy está previsto que tenga lugar el primer paseo espacial de los cinco programados para cambiar o reparar instrumentos del telescopio en esta última misión de mantenimiento. Antes, desde tierra se puso fin a las observaciones astronómicas y se preparó el instrumento para su reparación.

Los técnicos de la NASA se habían pasado las horas anteriores analizando en detalle las imágenes captadas por las cámaras del Atlantis que muestran pequeños daños en la cubierta térmica del transbordador debidos a un impacto durante el despegue el pasado lunes. Los daños están donde un ala se une al fuselaje, y no revisten importancia, según la primera conclusión del estudio.

La causa fue el desprendimiento de algo todavía sin identificar, y también se produjeron ligeros daños en la plataforma de lanzamiento. Trozos de la espuma que cubre el tanque principal de combustible dañaron el transbordador Columbia en 2003 y provocaron su destrucción al reentrar en la atmósfera. Desde entonces se revisa el exterior de la nave cuando llega a órbita y antes de iniciar el regreso a la Tierra.

Buscar planetas similares a la Tierra.

Jueves, 5 / marzo , 2009
Satelite espacial.

Satelite espacial.

La misión Kepler explorará nuestra región del Universo en busca de planetas de tamaño similar al nuestro, a la distancia justa para que puedan albergar vida. No es una misión para localizar a ET sino más bien para encontrar el hogar donde puede vivir ET, tal como la describe uno de los científicos del proyecto.

Los telescopios terrestres ya han detectado unos 300 planetas extrasolares, pero la mayoría son gigantes gaseosos, como nuestro Júpiter, un mal candidato para la vida orgánica. Además, muchos orbitan demasiado cerca de sus estrellas; la temperatura en su superficie es demasiado alta para que pueda haber agua en estado líquido, indispensable para la vida tal como la conocemos. Otros están demasiado lejos y son demasiado fríos. Y ninguno de los planetas descubiertos reúne las ventajas de la Tierra: tamaño pequeño, rocoso y órbita dentro de la zona habitable.

Buscando guiños en el cielo.

La sonda Kepler buscará este tipo de planetas extrasolares justo cuando pasan por delante de su estrella madre. Para ello medirá los minúsculos cambios en el brillo de unas 100.000 estrellas cada 30 minutos. Todas en las constelaciones de Cisne y Lira.

A lo largo de su órbita, un planeta puede interponerse entre su estrella y la Tierra. Es lo que se llama tránsito. En ese momento, la luz que recibimos de la estrella experimenta un pequeño descenso, un pequeño guiño. El cambio es minúsculo, de sólo 84 partes por millón. Demasiado pequeño para detectarlo con los telescopios terrestres, debido a la turbulencia de nuestra atmósfera.

Además, el plano de la órbita del planeta tiene que estar casi perfectamente alineado con nuestra línea de visión. Para que el planeta extrasolar esté a una distancia similar a la de la Tierra, en la zona habitable, las probabilidades de que esto ocurra son menores del 1%.

En conjunto es como detectar una pulga que cruza delante de los faros de un coche a varios kilómetros de distancia. La Kepler salva todos estos retos con un fotómetro extremadamente sensible que se situará más allá de la Luna. La nave orbitará alrededor del sol, siguiendo a la Tierra a una distancia de hasta 75 millones de kilómetros, sin que la luz de nuestras ciudades o el velo de nuestra atmósfera le molesten.

Un catálogo para determinar si hay vida ahí fuera.

Cuando la Kepler identifique un candidato, un equipo situado en la Tierra realizará más observaciones para eliminar los falsos positivos y pulir los datos. De hecho, encontrar planetas terrestres extrasolares llevará hasta 3 años y medio, el tiempo programado para la misión, aunque se puede prolongar otros 30 meses.

A su término, los científicos dispondrán de un censo de planetas que permitirá saber si las Tierras son comunes o raras en nuestra galaxia, la Vía Láctea. El siguiente paso será obtener imágenes “reales” de estos planetas extrasolares. Los más cercanos. Es el objetivo de la ambiciosa misión Finder de la NASA, todavía en desarrollo.

Ajustando la famosa ecuación de Drake.

La famosa ecuación de Drake, N= R x Fp x ne x Fl x Fi x Fc x L, trata de determinar el número de civilizaciones extraterrestres con las que podríamos contactar en nuestra galaxia: N. Es sólo una estimación -una pura conjetura, señalan sus críticos- ya que desconocemos el valor de la mayor parte de los factores. El primero, R, es el menos discutido, el número de estrellas que se forman cada año. El siguiente, f, determina el número de estrellas con planetas. Se le asigna un valor de 0,5.

El tercer factor es precisamente lo que debe concretar la misión Kepler: el número de planetas habitables.

Los siguientes términos son mera especulación. Cuántos de esos planetas albergan efectivamente vida, si esa vida es inteligente, si es capaz de desarrollar la tecnología necesaria para comunicarse con otras civilizaciones y, lo más sugerente, si es capaz de sobrevivir tiempo suficiente para hacerlo. Las estimaciones de la ecuación de Drake dependen del optimismo o pesimismo de cada uno, entre 5000 y sólo una, nosotros. El consenso actual es de diez.

El exoplaneta más parecido a la Tierra.

Martes, 3 / febrero , 2009
Satelite espacial.

Satelite espacial.

Un grupo de astrónomos de varios centros de investigación ha descubierto, por medio del satélite CoRoT, han descubierto el exoplaneta más pequeño detectado hasta la fecha.

Este descubrimiento es especialmente importante porque es la primera vez que se detecta un planeta tan similar a la Tierra -tiene el menos de doble de su masa- y que podría ser rocoso, como el nuestro, aunque también podría estar cubierto de lava.

Eso sí, no sería un lugar habitable para el ser humano, ya que su temperatura oscila entre los 1.000 y los 1.500 grados centígrados.

Hasta el momento se han descubierto cerca de 330 planetas fuera del Sistema Solar, pero mayor parte son objetos gigantes compuestos principalmente de gas, como Júpiter y Neptuno.

Los astrónomos han estado detectando planetas que orbitan alrededor de otras estrellas desde hace 15 años. La mayoría de ellos son muy grandes, unas veinte veces la masa de Júpiter, pero muy pocos tienen masas comparables a la de la Tierra y otros planetas de tipo terrestre (Venus, Marte y Mercurio), ya que son extremadamente difíciles de detectar.

El ‘COROT- Exo- 7b’, como así se denomina, pudo ser detectado a través del método de tránsito, es decir, mediante un ligero oscurecimiento del brillo de la estrella cuando el planeta pasa regularmente delante de ella, cada 20 horas terrestres, según ha informado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que ha participado en el hallazgo.

Para Daniel Rouan, investigador del Observatorio de París, “encontrar este pequeño planeta no fue una completa sorpresa. Corot-Exo-7b pertenece a una clase de objetos cuya existencia se había predicho desde hace algún tiempo”.

Rompecabezas científico.

“Identificar la naturaleza de este planeta requerirá muchas investigaciones futuras. Es posible que debamos considerar este descubrimiento como el comienzo de la astronomía exoterrestre”, comenta el investigador del IAC y miembro del equipo del descubrimiento, Hans Deeg.

De hecho, la estructura interna de esta ‘Súper Tierra’ es un rompecabezas para los científicos, que se cuestionan si también existen ‘planetas océano’, unos objetos compuestos originalmente por hielo que al desplazarse cada vez más cerca de su estrella, se fundiría hasta formar un recubrimiento líquido, indica el investigador del Observatorio de París, Alain Léger.

Este descubrimiento se complementó con las observaciones realizadas a través de una extensa red de telescopios europeos terrestres gestionados por varias instituciones y países. Concretamente, en el Observatorio del Teide (Tenerife), el telescopio ‘IAC 80′ fue el primero que reobservó ‘CoRoT-Exo-7b’ después de la detección de COROT.

Además de la contribución española, el descubrimiento se apoyó en las observaciones de otros telescopios en Paranal y La Silla (Chile) y el Telescopio de Mauna Kea (Canadá-Francia-Hawai).